Todo empezo…

El asunto nació en Abril del 2013, aunque ya se venía gestando desde unos meses antes. Ese mes de Abril unos cientos de rosas hechas de trapillo empezaron a florecer en el barrio de Gràcia, en Barcelona. Era el 23 de Abril, el día de Sant Jordi, el día del libro y el día de la rosa.
Meses antes dos amigas habían empezado a hablar de sus aficiones, de manualidades, de telas y metales. Poco después iniciaron un intercambio de prototipos y sus casas se fueron llenando de bolsos hechos de angora, cachemir, organdí, gasa, lona, mezclilla, vellón, terciopelo y satén, pero al mismo tiempo, como si salieran de un bazar oriental, empezaron a aparecer anillos, colgantes, pulseras, brazaletes, agujas, broches, camafeos y collares hechos de cobre, latón, plata de ley y alpaca. Y así convirtieron sus viviendas en un puro mercadillo y pensaron, ¿qué pasaría si exponemos lo que hacemos? Fue entonces cuando descubrieron un resto llamado «trapillo», fabricaron unas rosas inmarcesibles y se las enseñaron a un par de comerciantes del barrio: uno les encargó 80 para regalar a sus clientas el 23 de Abril y otro 50 más.

…fueron 130 rosas para un sueño

Ahora mismo diría que «algo» que nació de un intercambio de prototipos y de 130 rosas de trapillo vendidas a dos tenderos de barrio se ha transformado en un proyecto de vida, en un sueño que no era tal y en una actividad incesante.
Quizá podríamos decir que Sílvia es «STUFF» y Laura es «manuál», con acento en la «á», pero no estoy muy seguro y, tras entrevistarlas, Laura bien podría ser «STUFF» y Silvia «manuál» porque la iniciativa nace de ellas y crece con ellas, «dos locas del handmade» como se auto titulan en su web: STUFF manuál

Testimonio

STUFF manuál Sílvia y LauraNos encontramos en un café del mismo barrio de Gràcia y les pido que me cuenten y ellas, amables, inquietas e imparables, me cuentan… ¡vaya si me cuentan!

– ¿Por qué nació vuestro proyecto?
– Por lo mismo que naciste tú, por necesidad y por deseo -responde Sílvia. Laura se ríe y yo pongo cara de póker.
– Yo no nací por necesidad… -les digo.
Sí, tú naciste por la necesidad y el deseo de tus padres -me rebate Sílvia de nuevo, mientras Laura se ríe con fuerza.
– Las dos teníamos en la cabeza la necesidad de crear, de investigar el mundo de los complementos bajo otro prisma, deseábamos crear algo nuevo y queríamos ser nuestras dueñas -me explica Laura y Sílvia asiente vehementemente.

– ¿Os conociáis?
– Sí, nuestras hijas son amigas íntimas.

– O sea, ¿podríamos decir que vuestra iniciativa empezó por la amistad?
– Sí, contestan al unísono. Los negocios que no se basan en la confianza, con y para el socio, suelen durar poco -añade Sílvia.

– ¿Por qué os llamáis «STUFF manuál»?
– Porque hacemos cosas manuales y «STUFF», que significa «cosa», es una palabra común a muchos idiomas. Pronto nuestra web también estará en inglés -esto lo dice Laura. A estas alturas observo mucha complicidad entre las dos amigas y socias.

–  ¿A qué os dedicáis?
– Al mundo del complemento femenino, lo que incluye especialmente todo tipo de bolsos, bufandas y otras prendas según la temporada.

–  ¿Y qué os diferencia de otros proyectos similares?
– Que todo está hecho a mano como podéis ver. Somos artesanas de las telas y los metales. Y usamos tejidos un poco «raros» porque nos gustan y porque se pueden lavar…
– Todo se puede lavar en la lavadora -añade Sílvia. Y ante el pleonasmo de anuncio televisivo de detergente, a los tres nos entra la risa.

 Bowling

–  ¿Cuál es el objetivo de vuestro proyecto?
– Ser felices: la vida es muy corta, hay que aprovecharla -responde Laura.

–  En vuestro proyecto ¿qué lugar ocupa el cliente?
– El centro. Si nosotros somos felices, haremos que el cliente también lo sea. Un cliente infeliz no es un cliente; por eso nos adaptamos a lo que nos pide. Sin el cliente «STUFF manuál» no sería nada -explica Laura.

–  ¿Y el proveedor?
– El otro centro, porque sin él es imposible que hagamos felices al cliente -responde Laura en esta ocasión.

–  Y… ¿la administración?
– ¿Es obligatorio contestar esta pregunta? -las dos con sonrisilla perversa.

a2 Colección étnica

–  ¿A qué tipo de problemas os enfrentáis?
– Es más corto señalar el problema al que no nos enfrentamos -dice Laura.

–  ¿Cuál es?
– La falta de ilusión. Tenemos ilusión a capazos -continúa Laura.

–  ¿Habéis notado la crisis? ¿Cómo…? ¿qué habéis hecho para superarla?
– «STUFF manuál» nació en plena crisis. Es un «niño» que no ha conocido otra cosa que no sea la crisis. Convivimos con ella, pero lo llevamos bien -cuenta Sílvia.

–  Entonces… ¿animaríais a alguien a hacerse emprendedor?
– Si pienso en las administraciones, me cuesta hacerlo.  Si pienso en el crecimiento personal, , no hay nada como ser tu propio dueño -afirma con rotundidad Laura.

–  ¿Qué consejo daríais a quien quiere emprender ahora?
– Que lo piense bien y, si ese es su sueño, que se deje el alma por hacerlo realidad -contesta Sílvia.

–  ¿Qué «no» volveríais a hacer si pudierais comenzar de nuevo?
– No supervisar un pedido adecuadamente -dice Sílvia.

–  ¿Qué «sí» haríais de nuevo pese a todo?
– Seguir diseñando nuestros propios productos -responde Laura.

Cabàs X-Coffee

Media hora de charla, un café y dos cortados después, Sílvia y Laura se van. Los «Bowling», los «Ibiza» y los «X-Coffee» les esperan, mientras en sus cabezas se agitan los modelos de la próxima colección Otoño-Invierno. Emprender: un camino lleno de barro que «STUFF manuál» no piensa dejar pese a quien pese.

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