La pregunta del millón.

Entre Autónomo, TRADE y falso Autónomo, ¿con cuál te quedarías?

¡¡Señor qué mezcolanza de conceptos y abreviaturas!! tantas que en ocasiones no sabemos lo que significan y en vez de simplificar la tarea, nos la complican.
Vamos por partes a ver si desgranamos y sacamos algo en claro:

El Autónomo, nos lo define el art.2.1 del Decreto 2530/1970 de 20 de agosto: “sFalso autónomo o TRADE Chaplin Charlote entenderá como trabajador por cuenta propia o autónomo aquél que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción por ella a contrato de trabajo y aunque utilice el servicio remunerado de otras personas”.
Resumiendo: “tú te lo guisas, tú te lo comes”

El TRADE, TRabajador Autónomo DEpendiente económicamente, es aquél que reúne las características de un autónomo con la excepción de que su actividad la desempeña para un único cliente casi en exclusiva, suponiendo éste al menos el 75% de sus ingresos.
En pocas palabras: “tú te lo guisas, y lo compartes con un único comensal”

El falso autónomo, sería aquél trabajador por cuenta ajena enmascarado de autónomo, que presta sus servicios a un empleador, de forma voluntaria y a cambio de una retribución, Falso autónomo o TRADE - fraude con dependencia a la organización y medios del empresario, eludiendo así este último la aplicación de la normativa laboral, de seguridad social y prevención de riesgos laborales.
Del falso autónomo se ha hablado y comentado mucho desde el inicio de la crisis hasta ahora, pero mi experiencia me dice que el falso autónomo viene estando desde antes de la crisis, embadurnado u ocultado como trabajador por cuenta propia, sobre todo en el sector de la construcción.

¿Donde estriban las diferencias?

Las diferencias entre un falso autónomo, a pesar de trabajar en dependencia con la empresa, y cualquier trabajador por cuenta ajena serían:
– Trabajar las mismas horas que un trabajador por cuenta propia.
– No disfrutar de ningún derecho asociado a convenios, vacaciones, ni seguridad social, y por tanto, pérdida de los mismos.
– El empresario puede despedirlo de forma fulminante, sin justificación alguna y sin derecho a finiquito.
– Tampoco tiene derecho a prestación por desempleo.

Dicho lo cual, tú… ¿eliges? ¿o las circunstancias eligen por ti?

About Mª Isabel Jiménez

“El talento existe dentro de las empresas, detectarlo y aprovecharlo asegura el éxito empresarial.” Comprometida con la Calidad y el Medio Ambiente, conocedora de las normativas ISO y la Prevención de Riesgos Laborales. Graduado Social/RR.LL., defensora del trabajo en equipo. Con un lenguaje sencillo y cercano nos adentrará en las diferentes necesidades que toda empresa desea cubrir.
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