Pensemos por un momento en la realización de un proyecto que hemos tenido en mente muchas veces, ideas innovadoras que comentamos en sobremesas, pero que se quedan ahí. Sin intención alguna de ser emprendidas.

A veces, ni nos planteamos intentar algo como desarrollar nuestras ideas, por el desgaste temporal y material que podría costarnos. Pero, aparte de esas posibles barreras mentales e impedimentos como la pereza o la falta de voluntad, para todos aquellos que terminan por echarle coraje, se encuentran otro tipo de obstáculos, las barreras económico/empresariales de entrada.

Barreras de entrada.

Conocemos de sobra el término «barrera», el impedimento a alcanzar nuestro objetivo. Ahora bien, existen diferentes tipos de obstáculos en el camino de la creación de pequeñas empresas. Las barreras internas, como pueden ser nuestra falta de recursos financieros, la falta de experiencia en un mercado; y las barreras externas, como la existencia de oligopolios que impidan la competencia perfecta dado su poder en el mercado.
Estando tan cerquita de unas elecciones y en pleno período de campaña electoral, será interesante analizar los proyectos de pymes como a los nuevos partidos minoritarios.

En el ámbito político, estos grupos ideológicos venden un programa, venden su capacidad de organización social. Para lograrlo, luchan contra factores como:

  • La cultura española de tendencia bipartidista. No es el sistema español, es el pensamiento medio de estos últimos 30 años y la intención de voto de los ciudadanos lo que ha creado esa impermeabilidad que ahora se está rompiendo con la información, el marketing de baja financiación y la necesidad social de un cambio estructural o sistemático.
  • La herramienta del voto útil. La especulación y las expectativas económicas y políticas no suelen brillar por su ausencia. De esta forma, para lograr el voto, tanto simpatizantes –apoyo, clientes-,  como militantes –financiación, fuerza de trabajo-, es necesario para los que parten de cero unas bases de confianza, transparencia, apertura y pensamiento crítico, tanto de puertas para fuera como de autoconciencia de puntos fuertes y debilidades.
  • Otras herramientas económicas pueden ser los recursos evaluativos, como los análisis DAFO –precisamente para medir niveles de eficiencia y competencia de la empresa-.

Barreras legales en España

El obstáculo primario  por excelencia:
Las barreras legales.

¿Qué ocurre con todos aquellos que ven posible un futuro emprendedor, pero no pueden desarrollarlo a pesar de su voluntad y esfuerzo?
¿Creen ustedes que hoy día existe algo que convierta automáticamente en fallido el intento de la empresa autónoma?

Esto me recuerda a la barrera electoral con la que se encontraron los pequeños partidos en las elecciones a Congreso del 2011 (el famoso 5%) que se resumía en la necesidad de un alto número de votos totales para poder entrar en el reparto de escaños. Este desarreglo legal favorecía las condiciones contra las que mencioné arriba que suelen luchar los minoristas. Ahora existe un 3% de barrera, lo cual puede seguir pareciendo mucho, o no. Pero grosso modo, no muestra una criba homicidita, es decir, aporta un margen de representación más amplio, sin caer en la fragmentación de la institución que se alegó en su momento para aumentar la barrera.

Amigas, amigos: bienvenidos al marco legal nacional y local. A pesar de los cambios que sufren diversos ámbitos -entre ellos la propia Economía-, la legislación a penas se ha visto alterada desde las negociaciones y los pactos de transición democrática. Existen modificaciones dentro del sistema jurídico español, de leyes ordinarias –véase este pasado Septiembre la Ley 31/2015 que entró en vigor para la reforma y el fomento del trabajo autónomo-, y también orgánicas –el pasado 5 de Octubre por ejemplo se puso en marcha la reforma en las Leyes de Garantía Procesal y Agilización de la Justicia Penal, destinadas a los aparatos de poder judicial-. Pero estas modificaciones no son suficientes para evitar una especie de «selección natural» intratable.

No hay mayor evidencia en los tiempos que corren que las cifras. El análisis de datos recogidos por el Banco de España y la OCDE muestra claramente los efectos negativos del exceso de normas:

Desde el año 2013, dentro de la regulación del mercado de productos, España cuenta con unas barreras a la iniciativa empresarial más altas y una normativa reguladora sobre el comercio minorista mayor que la OCDE. Pero tranquilos, porque se han reducido porcentualmente los obstáculos a la inversión.

Si cierto es que contamos con la Ley Paraguas desde 2009 para garantizar una reducción burocrática, esto a fin de cuentas lo que más ha aportado ha sido la mejora de la accesibilidad a la información. Pero no se puede salir adelante sólo con «un pellizquito de nuevos Saberes».

Aún existe una alta regulación en temas clave como son los horarios de los negocios, un exceso del control directo del Estado que al final acaba por perjudicar en mayor número a pequeños empresarios.

Está claro que en esos resultados se visualiza la pérdida de competencia en el mercado, de tal forma que el modelo económico en la práctica se encuentra alejado de los mercados de competencia perfecta, para tender hacia características monopolísticas.

Que esto no nos derrumbe, pues sólo es información.
Eso sí, espero que sirva para impulsar nuestros deseos de crear, de emprender, de hacerse un hueco en el inmenso sistema económico. Porque para Kenneth J. Arrow, autor de la Escuela Neoclásica de Economía, y a quien se le atribuye el concepto de perfect competition (o competencia perfecta), ese sería el modelo ideal para cualquier sociedad.

Cristina P. Simón
A día 1 de Noviembre de 2015

About Cristina P. Simón

Se auto describe en una palabra: Socióloga. A partir de la mirada analítica, el pensamiento crítico y el amor por el arte de la buena escritura, no descuida la estética literaria a la hora de plasmar sus hipótesis, incluso sus meras opiniones, ya sea desde una pluma, un bolígrafo o un teclado. Amante de la disciplina del estudio -actualmente, realiza el Grado Superior de Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid- y la educación -cuenta con el título de educadora social, gracias al Curso de Oficial de Monitores en 2015 por la Junta de Castilla y León-. Con ganas infinitas tanto de aprender, como de enseñar. Su curiosidad por las sociedades a nivel global, la han llevado a ampliar sus conocimientos idiomáticos en lengua inglesa y francesa; y tiene el placer de pertenecer a las comunidades universitarias de la Boston University en Boston, MA, y la Jyväskylän Yliopisto en Jyväskylä, Finlandia, como alumna en Psicología Social y ciencias sociales.
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