A modo de pre-texto.

Lamentablemente a Peñaranda de Bracamonte, un pueblo de Salamanca, no ha llegado aún la renovación de la vida política. Quizás, sólo quizás, como en algunos territorios de la selva amazónica, haya pueblos que prefieran seguir encadenados cómodamente (a juzgar por sus últimos resultados electorales de las Elecciones Municipales) a la corrupción del bipartidismo paleolítico de PPsoe. Viven ajenos al movimiento sísmico electoral producido tras el 24-M; como si nada hubiera ocurrido en estos últimos 8 años. Da para una tesis, pero como “aficionado” a la antropología, y a la vista de la limitación (en número de caracteres) que todo artículo debe tener (por caridad cristiana) me quedaré en la espuma de los hechos y los datos.seguir encadenados cómodamente

De los hechos.

No albergo la menor duda de que el acto de “gobernar” (como actuación del Gobierno), supone -para muchos- poco más que una tarea de administrar los bienes y recursos públicos. Que esa acción esté orientada al desarrollo y bien común de la sociedad civil, es algo que se deja en manos de “los políticos a los que votan”, porque nadie -como ellos- sabrán guiar los pasos de los súbditos de la corona, encontrarán la motivación a nuestras voluntades, buscarán la estimulación laboral que necesitamos y nos traerán -para inculcarnos- el optimismo y esperanza.

Al alcalde o al presidente, se le suponía las virtudes caudillistas ferrolanas del Guía Supremo del Pueblo (con lucecita del Pardo encendida toda la noche), al que con mayor o menor número de votos se le entregaba en confianza un crédito personal como “un cheque nominativo al Partido”. Todo basado en un sistema de creencias cuyos postulados no eran lógicos o racionales, sino sociológicamente emocionales (la herencia de la guerra civil). O se era de derechas o se era de izquierdas.

Luego llegó la presunta “centralidad teatral” del gran “Tahúr del Misisipi, con chaleco y reloj” y aquello se convirtió en el gran cenáculo de viejas momias del franquismo falangista, que -tras la debacle ucedera- fueron sustituidos por los sociolistos felipistas de las puertas giratorias. Y entonces… todo cambió para siempre: ya no se gobernaría ¡¡nunca jamás!! a la antigua usanza. Hubo cambios importantes: la Moncloa pasó de ser una güisquería, a ser una Bodeguita del Único Supremo Líder de los Bonsáis, donde lo mismo recibía a folclóricas, que a humoristas, que a “jóvenas socialistas de su Señora”, puro en mano evidentemente (sin connotaciones escatológicas). Todos, sin excepción, fomentaron entre los súbditos somatizados, la misma creencia del Rey Luis XIV de Francia: ellos “eran el Estado”. Se olvidaron de que la misión del gobernante no era hacer la política de la forma más convieniente (según las circunstancias de sus partidos), sino hacer la política correcta, bajo la premisa del bien común.Bipartidismo

Ese ha sido (para mi metafórica y personalísima opinión), la misión y los valores del espíritu de la Transición del Régimen del 78 (¡¡que yo viví!!) y que se resumía en un único Principio Fundamental: yo voto y tú gobiernas. Cada uno en su casa y los políticos en la de todos… pero a “lo suyo”. Ellos ya sabrán que es lo que le conviene al pueblo. Lo mismo que lo sabe el presidente de una gran sociedad anónima que generaba tantos puestos de trabajo y riqueza. Y esa fue, hasta el pasado 24-M, la visión de la gobernanza que, el bipartidismo norcoreano, consideraba un principio inmutable, al estilo del que llegó a ser el Fuero de los Españoles.

Y en aquel “caldo de cultivo”, maloliente, espeso y pegajoso, surgen las condiciones imprescindibles para que desde el Dogma del Liberalismo radical económico pudiera fructificar la “economía corrupta” del capitalismo salvaje y depredador. Y al calor y el confort de ese caldo, nacen, se desarrollan y se reproducen o “replican” (como el virus del Ébola), desde empresas del Narcoibex, hasta los “poceros” urbanitas, pasando por la banda de gansters “Tarjeteros Blacks” y terminando por “los talentosos colaboradores” de la señora Aguirre (q.e.p.p.d.)1. Unas subespecies que, ni el naturalista Charles Robert Darwin, hubiera sido capaz de identificar en su origen más remoto.

El poder financiero, ese que nunca se presentaba a ninguna elección política, pero que las ganaba todas, necesitaba -para su existencia misma- de la connivencia política entre los mismos actores, que bajo ropaje distinto (azul-gaviotero o rojo-sociolisto), se turnaban en el templo donde se adoraba la doctrina del “y tú más”, pidiendo préstamos (que no devolvían, a cambio de favores legislativos y judiciales) y recibían favores y financiación ilegal para poder seguir, unos perpetuando la casta política y su entramado mafioso, y otros la presencia real y eficiente de sus compañías en los paraísos fiscales, como -por ejemplo- el Santander, que según datos del 2013 tenía 81 empresas en “territorio off shore”. Como el territorio comanche, pero… sin indios.

De los datos: lo micro.

Puede que sea por eso (el informe que sostiene que 19 de las 35 empresas del Ibex tienen presencia en 17 países con un alto riesgo de corrupción), el que no me haya extrañado nada, que un vulgar cacique de las finanzas bancarias (véase eldiario.es), mercenario del Ibex que habita en los paraísos fiscales, haya ordenado:

“…que se destruyan todas las posibles libretas que se recojan del asunto de valores ante una posible revisión o bien que las guardéis en un sitio no visible que solo sea conocido por vosotros. Si hubiese cualquier revisión ajena a nuestra entidad podríamos tener un problema grave. Por lo tanto mi consejo es destruirlas”.

No me queda claro si los Valores del Banco Santander cotizan en bolsa lo mismo que las Querellas en la Audiencia Nacional, pero seguramente el precio de la querella (que ya viene avalada por una multa de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de 7 millones de euros) ayude a la hija del difunto señor Botín a “invertir” en lobbies que puedan mejorar, no ya su depreciada imagen en términos de Responsabilidad Social Corporativa, sino su honestidad como defraudadores de preferentistas, que ¡¡por cierto!! cual carajotes electorales siguen confiando en el Bipartidismo Corrupto.

Corrupción

Conclusión.

Si difícil resultará volver a los índices de calidad de vida de años anteriores, mucho más difícil resultará que los gobiernos se olviden del sufrimiento y del bienestar de sus ciudadanos, y -muchísimo menos- que los poderes del Estado se pongan al servicio de una minoría económico-financiera (formal o informal, nacional o internacional) que, enriquecida bajo el Régimen del 78, se crea con “derecho de pernada” o con la “pureza genética aria” para seguir concentrando la riqueza del Estado en pocas manos. En otro post volveremos sobre esta especie de raza predestinada (como las Estirpes de las condesas Aguerridas).

A nadie se le escapa ya que la estabilidad de una sociedad con enormes desigualdades, donde -por ejemplo- las tasas judiciales (entre otras fuentes que impiden ejercer sus derechos y el acceso a la justicia) y sus tensiones sociales no son “rentables en términos económicos” salvo para el negocio del tráfico de armas. Se impone, por tanto, la necesidad de revertir las enormes desigualdades acumuladas por las políticas del bipartidismo e impedir que la brecha social entre los que más y los que menos tienen sea mínima. Única forma de alcanzar la paz social.

(1) q.e.p.p.d.: que en paz política descanse

About Adolfo Fraile Nieto

Letrado, sevillano y bético, es profesor de Práctica de Derecho del Deporte en Escuela Oficial de Práctica Jurídica Forense del Ilustre Colegio de Abogados de Sevillla y Coordinador docente de la Cátedra Mutualidad Curso "Organización Profesional Básica del Abogado" en Mutualidad de la Abogacía. Presidente del Comité Jurisdiccional y de Conciliación de la Real Federación Andaluza de Fútbol Presidente-Sup. del Comité de Disciplina Deportiva de la Federación Andaluza de Taekwondo. Asesor técnico en relaciones institucionales. «...y muchas otras cosas, pero se van a terminar las gambas, así que tengo que dejaros...»
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