Corría el año 1964 y el padre de Jordi escogió el nº 7 de la calle Biada, en el barrio de Gràcia de Barcelona, como el lugar para crear la «Peluquería de caballeros Biada».

En el año 2001 su padre se jubiló y nuestro entrevistado, que ya llevaba mucho tiempo en el negocio haciendo de «chico para todo», tomó las riendas de la empresa.

El siguiente paso parece sencillo, pero no lo fue: Jordi apostó por emprender cambiando por completo el concepto del negocio, reformó el local y apareció lo que hoy conocemos como La barbería de Gràcia, una auténtica referencia en su campo.
El cambio de nombre se debió, esencialmente, a dos factores: sus clientes hablaban de barbería y no de peluquería y, además, apenas habían barberías en el barrio. Ese cambio fue esencial como factor diferenciador y motor de despegue del local que, hoy, tras una segunda reforma que incluye cambio de ubicación, pero en el mismo barrio, ha hecho que Jordi, su esposa Sílvia y 4 empleados más hayan dignificado el oficio de barbero de manera que nuestro protagonista y su pareja han creado 5 puestos de trabajo en plena crisis.
Definitivamente estamos ante un emprendedor, alguien que tiene visión del negocio a largo plazo y ha apostado al 27 rojo, arriesgando mucho, convencido de que aquella ruleta donde echó los dados le daría la suerte que él llevaba años trabajándose.

01 La barbería de Gràcia

Ritual

Lo que sigue a continuación es la misma sensación que uno tiene, cuando envuelto con el peinador -esa pieza de tela de microfibra que hacemos nuestra por minutos- uno se entrega al ritual y desnuda su alma ante el barbero, su barbero, pleno de confianza.

Conversando con el barbero…

Llego a La barbería de Gràcia a eso de las dos de la tarde y Jordi, que me está esperando, me da un cálido apretón de manos y me sugiere que vayamos a comer porque está muerto de hambre.

02 La barbería de Gràcia

La entrevista no le pone nervioso. Está acostumbrado a los focos, pues se ha convertido en una referencia en toda España, sin que ello reste un ápice a su naturalidad, su simpatía y su bonhomía. No estoy delante del empresario que se suele creer por encima del bien y del mal, aunque ahora sea muy conocido. Es plenamente consciente de lo difícil que es todo y se maneja con los pies en la tierra.

Pedimos pasta -estamos en un restaurante italiano- y Jordi empieza a hablar, desmontándome el guión… (servidumbres del reportero).

Antes de que le pregunte nada y mientras esperamos el primer plato, Jordi me explica lo que habéis podido leer al inicio de estas líneas. Su relato es cálido, cercano y acogedor. Me explica tantas cosas y tan diferentes que debo cambiar sobre la marcha, así que aprovecho el momento en que se mete el tenedor cargado de macarrones en la boca y «disparo» mi primera pregunta:

–  ¿Cuál es el objetivo de «La Barbería de Gràcia»?
– El objetivo de La barbería de Gràcia es ser una barbería de calidad y de referencia, realizando las tareas tradicionales de un negocio así, es decir: cortar el pelo, afeitar y arreglar barbas, haciéndolo con un nivel de calidad y exigencia que nos permita ser referente español… y europeo. -Los puntos suspensivos los pone este reportero, porque Jordi no se ha detenido al decirlo.

–  ¿Qué representa el cliente para ti?
– Sin duda es el protagonista, el eje alrededor del que gravita todo. Lo demás -incluyéndome-, genera gasto y es secundario; el cliente debe entrar contento en la barbería y salir levitando si es posible.

–  ¿Y qué es el proveedor para ti?
– Un socio, sí, un socio. Tengo varios proveedores, pero hay uno en el que confío especialmente, porque se rige por los mismos principios de exigencia por los que me rijo yo.

–  Si pusiéramos en una balanza proveedor y cliente ¿quién pesaría más?
– El cliente; siempre el cliente, porque éste viene a la La barbería de Gràcia debido a nuestras manos, mientras lo que ofrece el proveedor es un complemento, importante sí, pero un complemento. Al menos espero no equivocarme en este diagnóstico… -y sonríe ampliamente mirándome con cara de pícaro de la Edad Media.

03 La barbería de Gràcia

– Cambiemos de tercio… ¿qué me puedes decir acerca de las administraciones en general? ¿Ayudan? ¿Dificultan? ¿Depende de cada caso?

Y aquí la respuesta de Jordi es corta y contundente, a diferencia del discurso locuaz y fluido que trababa hasta ahora. Primero recurre a Don Quijote y comenta:
– Amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado. -Para luego para rematar la faena recalcando:
– Con las administraciones cuanto menos trato tengas, mejor.

Al hilo de lo anterior, una vez que el guión de la entrevista se me ha ido a Tegucigalpa, le pregunto:
– ¿Crees que como autónomo estás bien tratado?
– No, me siento totalmente abandonado a mi suerte.

– ¿Cuáles son los problemas más importantes a los que os enfrentáis en vuestro día a día?
– Tres pricipalmente: Uno, la autoexigencia pues es muy fácil caer en la autocomplacencia y pensar en no hacer nada más porque las cosas funcionan. En realidad la autoexigencia no es la meta sino el camino. Siempre tienes que pedalear porque, de no hacerlo, te caes. Dos, procurar la satisfacción del cliente, como ya hemos comentado… Y tres, esto es nuevo, procurar la cohesión del equipo, conseguir ilusionarlos a todos y hacerlos sentir parte de un proyecto que, sin ellos, no sería nada. El equipo no deja de ser otro cliente, interno en este caso. Al final necesito que mi equipo esté contento.

– ¿Y cómo motivas al equipo?
– Soy gente de bien (el mismo se ríe a carcajadas), los trato con cariño. Intento que los sueldos sean competitivos, estoy pendiente de ellos y me implico en sus problemas personales.

– ¿Cómo habéis afrontado la crisis?
– Hace un año éramos dos personas trabajando y ahora somos seis. ¿Cómo lo hemos hecho? Con formación, calidad y teniendo siempre una mentalidad positiva. A esto hay que añadir el cambio de local que podéis ver en las fotos y trabajar muy bien el tema de las redes sociales: internet es clave para un negocio de nuestro estilo.

05 La barbería de Gràcia - minibar

Pausa para cervecear (habíamos vuelto al tajo tras el almuerzo). Jordi me convida a una birra de marca inédita para mi. Observo que La barbería de Gràcia tiene instalado un servicio de minibar para los clientes. A la vuelta de la nevera es Jordi quien me habla de los premios en su sector.

La barbería de GràciaA estas alturas, tal como el lector habrá apreciado, hacerle una entrevista a Jordi es francamente fácil porque él mismo te explica los detalles de su negocio sin necesidad de que uno le pregunte. Sólo espero saber transmitir bien sus respuestas.

Bien, volviendo a los premios, «el barbero» me explica que la cosa de los premios, que jamás son económicos, le «pone» y le «pone mucho» por lo que representan de reconocimiento del sector, que es quien los otorga. Tampoco es necesario que yo le pregunte si considera los premios suyos o del equipo porque me lo dice él antes de que yo abra la boca: son del equipo …. él es el capitán, el que se encarga del rumbo del barco, de sus ciabogas y de abarloarlo, pero él solo no puede ni desarbolar, ni desarmar, ni desatracar o desentalingar la nave.

Sin tripulación La barbería de Gràcia sería «el holandés errante» de los barberos, lo mismo que sin su capitán… y el barbero -con absoluta simpatía- muerde el premio a lo Rafa Nadal.

– ¿Qué le dirías a un autónomo?
– Ser autónomo es el mal necesario: un autónomo no tiene derecho a baja por enfermedad, ni a seguro de paro, ni casi a pensión… pero no queda otra alternativa. -Jordi paga autónomos por el «artículo 33».

– ¿Dirías que serlo es pues un mal negocio?
– Sí… ¿Recuerdas el sistema de castas de la India? La más baja en la escala social es la de los intocables; bien, pues los autónomos estamos por debajo.

07 La barbería de Gràcia - Jordi– Después de todo lo que has dicho, a pesar de los enormes inconvenientes que supone ser autónomo en términos de salud, paro, pensiones… ¿animarías a alguien a hacerse emprendedor?
– Sí, sin dudar. La satisfacción de tener tu propio negocio, compensa.

– Incluso a mí como escritor o reportero, ¿me recompensaría?
– Depende de la idea de negocio que tengas. Así, «a la babalá», como que no. Veo continuamente negocios que se abren y se cierran en mi sector y en mi barrio. Antes de empezar, te deberías preguntar si tu idea de negocio está bien pensada, si es viable, si es rentable y si cubres una necesidad que no está cubierta. Si la respuesta a todas estas preguntas es afirmativa, te diría que sí.

– ¿Y cómo puede alguien sin experiencia saber si su idea de negocio responde positivamente a las preguntas que has lanzado antes?
Aquí Jordi -el barbero con el que llevo conversando ya dos horas-, deviene político:
– Mira, me gusta que me hagas esa pregunta 
-y prosigue-. Existen muchas asociaciones y organismos que asesoran al respecto y me pone como ejemplo «ANEEE» -¡zas! ¡en toda mi cara!-, «Barcelona Activa», la Cámara de Comercio, etc. Antes hay que presentar un plan de negocio y normalmente no te cobran por asesorarte.

– ¿Dirías que la clave de ese hipotético negocio que sería dedicarme a escribir profesionalmente sería mi «futuro cliente»?
– Sí. Tienes que saber a qué cliente te vas a dirigir y eso hace imprescindible un estudio de mercado previo, incluso para un escritor y reportero.

– ¿Qué haces cuando te montan una barbería cerca?
– Seguir mi camino y no preocuparme demasiado por ello; es la competencia la que se debe preocupar por nosotros. Algunas veces me enfado porque nos han llegado a copiar la web y hasta el diseño del local, lo que nos ha llevado a tener que hablar seriamente con los copiones para no judicializar el asunto, pero hemos llegado siempre a un acuerdo que ha evitado la vía judicial.

– Jordi, para finalizar, has citado unas cuantas veces las redes sociales, ¿cuáles son para ti las redes claves?
– La piedra angular de las redes sociales es la web: hay que tener una buena web, empezando por el dominio. Una vez conseguidas ambas cosas, hay que trabajar las redes que, en nuestro sector, son, sobre todo Facebook e Instagram.

06 La barbería de Gràcia

Y así acaba esta larga entrevista con Jordi, el propietario de La barbería de Gràcia y un referente en el sector español de las barberías.
Salgo del local con la sensación de que se me han olvidado muchas preguntas, con la satisfacción de saber que mi guión ha sido hecho migas por alguien que sabe muchísimo más que yo del tema, pero no siento ninguna frustración: mi pauta destruida y el sinfín de preguntas y respuestas que han surgido sobre la marcha, me han dado un conocimiento impagable del mundo de los emprendedores.
Lo único que puedo decir es, ¡gracias, Jordi! mientras él barbero sonríe sentado en los sillones Takara Belmont que ya apenas se ven en las barberías.

La barbería de Gràcia 09

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