No estoy muy seguro de haber acertado con el título de esta entrevista y no lo estoy porque ni los protagonistas de este reportaje ni un servidor acostumbramos a desayunar ningún tipo de piedra preciosa, en lo esencial porque -además de caras- deben resultar algo indigestas, un suponer, vamos.

Por otro lado, ni Gemma vive como Holly Golightly -la inolvidable Audrey Hepburn- ni Francesc como Paul Varjak -George Peppard, un protagonista secundario (¡viva el oxímoron) porque la Hepburn ocupa toda la pantalla en Breakfast at Tyffany’s, título original de la película del genial Blake Edwards-.

Baró Joiers Breakfas at TiffanysHe escogido este título porque nuestros entrevistados son joyeros o, mejor, gemólogos profesionales, y la película, que aquí se tradujo como Desayuno con diamantes, basada en el libro probablemente más extraño de Truman Capote, abre con una escena de Holly desayunando frente a Tiffany’s, símbolo mundial de las joyerías.
Sin embargo puedo confirmar que Gemma no es la vividora del piso de arriba que se dedica a desplumar a los incautos ricos que caen en sus garras para seguir viviendo sin dar un palo al agua, ni Francesc es el Pepito Grillo de Holly que vive en el piso de abajo.

Baro JoiersNada de eso es lo que hay detrás de su éxito, porque de éxito se trata cuando la tercera generación de una familia sigue ampliando el negocio y, en consecuencia, generando puestos de trabajo.

En Cataluña decimos que la primera generación crea el negocio, la segunda lo mantiene y la tercera lo hunde, pero Baró Joiers nos demuestran que los refranes no aciertan siempre; por eso la humanidad se inventó los contrarrefranes y aquí se aplica aquello de «No hay dos sin tres».

Me cito en Barcelona con ellos en su local principal de Travessera de Gracia y, como ya viene siendo habitual en los protagonistas de esta serie de Testimonios de Emprendedores, me invitan a desayunar en una cafetería del barrio-

– ¿Tendré yo cara de hambriento para que me inviten siempre a desayunar los entrevistados? – me pregunto a mi mismo. Así que, tras hacerle el pedido al camarero, «disparo»:

–  Explicádme… ¿cuál es el origen de vuestro negocio familiar de joyas?
– La Joyería Baró fue fundada en el año 1915 por mi abuelo Emili Baró, en las Ramblas de Barcelona justo delante de la fuente de Canaletas. Su hijo Francesc (mi padre q.e.p.d.), siguió sus pasos abriendo otra joyería en Travessera de Gracia, 198 -responde Francesc Baró, Francesc en adelante. Gemma y yo (pareja también en la vida real: pequeña concesión a la prensa rosa de parte del autor) somos licenciados en Gemología por la Universidad de Barcelona. En el año 1997 decidimos reformar la joyería que había fundado mi Padre y creamos una joyería moderna en nuestro barrio (1ª nota del autor: es la joyería de referencia de la zona). Contentos con la nueva experiencia, en el 2003 abrimos una segunda joyería en la calle Gran de Gracia, 153, también de Barcelona (2ª nota del autor: durante la preparación de esta entrevista Francesc me dijo que no se consideraba un emprendedor porque él «solo» había heredado el negocio familiar. Bien, yo no sé, apreciados lectores lo que opinareis acerca del concepto de emprendimiento, pero si los herederos de la tercera generación de un negocio familiar que lo mantienen, lo amplían y lo renuevan no son emprendedores, ¿quién lo es?.

Anillo Duró oro blanco 1ªley con brillante central de 0.30 ctes y diamantes negros

–  ¿A qué os dedicáis específicamente?
– En Baró Joiers nos especializamos en joyería y relojería -responde Gemma en esta ocasión-. Diseñamos y elaboramos en nuestro taller joyas con oro y diamantes. También somos distribuidores de relojes de reconocidas marcas suizas, así como de marcas de joyería internacional. Intentamos ser pioneros en las últimas tendencias de joyería y debido a ello visitamos las ferias más importantes del sector: París, Múnich, Vicenza o Basilea donde adquirimos parte de la colección que ofrecemos a nuestros clientes. El 70% de las joyas que exponemos son diseños propios de Baró Joiers. Debido a nuestra formación como gemólogos escogemos directamente los diamantes que engastamos en los modelos que elaboramos tanto en anillos, pendientes o colgantes. Y siempre buscando el mejor estándar de calidad y precio para ofrecer a nuestros clientes

Colgante Duró en oro blanco de primera ley montado con 4 diamantes talla brillante

–  ¿Qué es el cliente en vuestra opinión?
– Nuestro proyecto así como nuestra labor cotidiana, ya comentadas en la respuesta anterior, acerca de nuestro deseo de ser pioneros en las últimas tendencias en joyería, no tendría sentido sin nuestros clientes. Son ellos para los que trabajamos, en ellos pensamos cuando creamos un diseño nuevo, queremos que luzcan nuestras joyas y relojes con orgullo y satisfacción -asegura Francesc y continúa:

– No debemos olvidar tampoco la connotación sentimental de las joyas. No es infrecuente que alguien haya heredado el reloj del padre muerto o el anillo de la madre fallecida y desee mantenerlos como símbolo de continuidad familiar; probablemente lo quieran engastar de otra manera, modificar o rediseñar, pero las joyas, objetos que no son de primera necesidad material, pueden ser -en cambio- de primera necesidad sentimental. Quizá pocos han pensado en eso, pero un gemólogo, aunque no sea un cura ni un médico ni un psicólogo, tiene presentes esas circunstancias, así que creemos que hay algo de social en nuestro trabajo?

Francesc levanta la mirada y prosigue:
– L
a felicidad es un caleidoscopio que se compone de muchos colores, también del color de los símbolos y una joya o un reloj tienen mucho de eso. No lo ha inventado el hombre moderno: lo hacían los antiguos egipcios, los mayas, los griegos, los romanos y lo hacemos nosotros. Una joya o un reloj es algo más que un frío diseño de metal: puede ser el cálido recuerdo de la madre, la magia del primer amor o la forma de decirle al amigo que siempre estuvo a tu lado que lo sabes y no lo has olvidado. Al final, el joyero busca algo intangible: la felicidad del cliente.

Hamilton Pan Europe cronómetro automático

– ¿Algún comentario acerca de los proveedores?
– Si, uno, son clave. -responde raudo Francesc-. Por una parte mantener una buena relación con los distribuidores de las marcas que representamos es primordial. Y por otra, tenemos distribuidores de materias primas como los metales nobles -oro, plata, paladio, platino, etc.- y los diamantes. Con estos últimos si falla la confianza falla todo el engranaje. Piensa que en ocasiones nos dejan piezas de valor muy alto para encargos extraordinarios siendo el único justificante de la entrega un albarán, nada más. Si ellos nos fallan o nosotros les fallamos las dos partes perdemos mucho y ya se sabe, la confianza se gana poco a poco, pero se pierde de golpe.

– ¿Qué me decís de vuestra relación con la administración?
– Bien, la administración es para nosotros como un ser vivo que está adherido a nosotros y que vamos alimentando cada día. -contesta Gemma.

– ¿Quizá un parásito?
La respuesta son dos sonrisas socarronas.
– ¿Y bien?
– En toda nuestra historia de trabajo nunca hemos recibido una carta o de agradecimiento o de felicitación -matiza Francesc-. En cambio, como tú, sí que hemos recibido cartas certificadas para reclamar algún pago o pedir explicaciones acerca de cualquier pequeñez.

– Hay un tema que afecta especialmente a vuestro gremio, la seguridad física, ¿es así?
– Ese es uno de nuestros principales problemas. Nuestro sector tiene un alto índice de robos y atracos e incluso, de vez en cuando, algún asesinato -responde de nuevo Francesc-. Por un lado nos vemos obligados por ley y sentido común a mantener unas estrictas medidas de seguridad y por otro, a contratar una póliza de seguro que nos cubra en caso de robo o atraco, ya que gran parte de nuestro patrimonio está invertido en joyas. Eso supone un gasto muy importante cada mes. Podemos contar en primera persona que en Septiembre del 2014 sufrimos un atraco a mano armada. Te aseguramos que se trata de una experiencia nada recomendable, aunque, afortunadamente, nadie resultó herido, pero el susto y el trauma psicológico no te lo quita nadie y, a veces, dura años.

– Debió ser realmente un palo: me cuesta trabajo imaginármelo. En cualquier caso vuestra inversión habitual, siendo mucha, se limita a joyas, relojes y seguros, ¿no?
– Pues no, hay otro elemento carísimo: la luz -dice Francesc-. Tiendas como las nuestras exigen, más allá de la calefacción y del aire acondicionado, que los escaparates estén permanentemente iluminados para que el cliente distinga bien todos nuestros productos y sus matices. El caso de los brillantes es paradigmático. Te aseguramos que nuestro consumo eléctrico es altísimo. Y todos estos gastos son, prácticamente siempre, financiados por nuestro propio capital.

Baró Joiers

– La crisis: ¿cómo la lleváis?
– Hemos notado la crisis por un descenso de clientes -explica Gemma-. Y aunque a veces oímos noticias en los medios de comunicación diciendo que las joyerías han aumentado sus ventas y van viento en popa, eso es sólo una parte de la verdad, pues sólo sucede en joyerías céntricas muy conocidas y muy enfocadas a un tipo de cliente extranjero (ruso, chino, americano, etc.) con un gran poder adquisitivo, muchos de ellos «cruceristas». Pero nuestro negocio va más enfocado a la clase media, la más perjudicada en nuestro país por esta crisis, así que entramos en un círculo vicioso pues, clientes habituales -algunos ya amigos- gente de clase media, ha perdido su trabajo y ya no nos pueden comprar joyas o compran pero alhajas de menor precio, con lo que nosotros facturamos menos; sin embargo nuestros gastos se mantienen, lo que reduce el margen. En tiempos de crisis uno se tiene que reinventar y ofrecer algo más. En el año 2009 creamos nuestra joyería virtual en una página web de venta on-line que nos funciona bien y continua haciéndolo www.baro-online.com. De esta manera hemos hecho llegar nuestros productos a clientes de todo el mundo, incluso, como curiosidad, tenemos un cliente japonés. No nos quejamos, sobre todo si nos comparamos con la mucha gente que lo está pasando realmente mal, pero queremos romper el tópico según el cual los joyeros somos ricos por sistema porque, sencillamente, no es así.

– ¿Y cómo vive un autónomo?
– En este país en el que vivimos podríamos definir como autónomo a aquella persona que tiene que cumplir con todos los deberes que le pide la administración: tributos, tributos y más tributos, recibiendo muy pocas compensaciones a cambio -responde Gemma-. Como decimos en casa, hay que tener «salud de autónomo» (3ª nota del autor: queda terminantemente prohibido ponerse enfermo si eres autónomo).

Y antes de que yo pregunte acerca del equipo, Francesc y Gemma me hablan de Meritxell y Caty, sus empleadas, sus colaboradoras, sus confidentes profesionales, las que también están ahí dando la cara a todos los efectos y cuyo trabajo resulta imprescindible para que las dos tiendas funcionen como lo hacen. El emprendedor de verdad es clave para generar riqueza, pero cuando éste encuentra a su Meritxell y a su Caty, algo muy difícil, debe invertir en ellas. Siempre habrá quien diga que, tras la inversión, Meritxell y Caty se pueden ir a otro lugar y es verdad, lo pueden hacer, pero, puestos a escoger, a Francesc y a Gemma les parece mucho mejor cuidar a su equipo: la inversión en las personas casi nunca falla.

Francesc y Gemma resaltan la importancia de sus dos empleadas y les agradecen el papel que juegan en una aventura siempre llena de riesgos.

Va por ellas.

– Acabemos… ¿algún comentario acerca de los emprendedores?
– Creemos que el mundo no funcionaría sin emprendedores -responde Francesc-. Y pensamos que hay buenos emprendedores en este país en todas las áreas y sectores, pero muchos de ellos se han visto obligados a irse a otros países donde se ha valorado su labor mucho más que aquí.

Y así acabamos: me despido de los gentiles y amables Francesc y Gemma con mucha cordialidad y, mientras salgo del bar donde hemos desayunado, me voy pensando en los tópicos que esta entrevista me ha desmontado: ni los joyeros son tan ricos ni están completamente seguros físicamente ni pueden dejar de invertir sobre sus propias ganancias si quieren que el negocio funcione. Son muchas horas al pie de cañón, sábados y algunos festivos inclusive, para vencer al miedo, a la crisis y a los gastos.

En las joyerías no es oro todo lo que reluce, aunque Francesc y Gemma tienen productos preciosos como habéis podido ver.

Definitivamente no he entrevistado ni a Holly ni a Paul.

Baró

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