Dicen que el tejón es el animal más agresivo del mundo, aunque yo diría que es el segundo: el hombre le gana, fijo.
También dicen que los tejones se pueden domesticar, aunque no pondría yo mucho la mano en el fuego por temor a quedarme sin un pedazo.
Lo que también parece claro es que los tejones no te tocan si tu no los tocas, pero si los tocas se revuelven y no frenan. León TejónAcabo de ver un vídeo en Youtube que demuestra que una leona no se atreve con un tejón.
O sea que más allá de ser un mustélido que mide más de medio metro y, en ocasiones, llega a pesar 15-20 kg, lo esencial del tejón es que entiende la justicia de forma poética: “si tu no metes conmigo, yo, tejón, no me meteré contigo, pero, si te metes, tu sabrás lo que haces”.

Y lo segundo esencial de este animal es que si le atacas tendrás que matarlo o te hará un siete, porque el tejón no se rinde nunca. En su favor hay que decir que no se sabe de la existencia de tejones psicópatas, es decir de individuos que hagan daño por placer. Me temo que no puedo decir lo mismo de algunos seres humanos, aunque dotar a estos últimos de la categoría humana no deja de ser un “parlez-vous”.

Ñu Ñus o Ñues

Los ñus en cambio, esos bóvidos grandes de las praderas africanas miden 1,30 metros hasta la cruz, unos 2 metros de largo y pesan hasta 250 kg cuando son adultos y, por si fuera poco, poseen unos cuernos considerables, pero los leones, que no pesan mucho más, se los comen muy a menudo.
Alguien podría decir que los leones atacan más a los ñus que a los tejones porque hay más ñus que tejones, lo que habría que confirmar y no sé yo si algún zoólogo con conocimientos de estadística se habrá tomado la molestia de contarlos a unos y a otros. Se podría alegar también que los leones obtienen mayor rendimiento energético de los ñus que de los tejones porque donde tienes un ñu de carne te salen 20 tejones y los leones, que tontos del todo no son, hacen la cuenta de la vieja y comprenden que atacar a un ñu es más barato que hacerlo a 20 tejones.
Pero, ¿y si fuera también que los tejones se cabrean, muerden mucho y se revuelven como posesos cuando se ven en peligro? ¿no tendrá eso también algo que ver con que el ñu la suele palmar tras el ataque de un león y el tejón no? Quizá comerse a un tejón les salga a los leones mucho más caro que comerse a un ñu. Y ese factor tendemos a no considerarlo.
El tejón siempre se queda y planta cara y el ñu se dedica a correr, pero si le sale un león velocista el ñu lo tiene crudo. ¿Qué tal si se diera la vuelta el ñu y embistiese al león con sus cuernos?
El resultado es que los ñus mueren ante los leones y los tejones no: a los tejones les compensa luchar y los ñus ni siquiera lo hacen, así que no lo saben. Si los ñus entendieran algún día el valor de juntarse y la ventaja de tener cuernos, los leones se harían vegetarianos o se extinguirían.
El día en que los ñus descubran lo que pueden hacer unidos, los leones… “se desesperarán y le preguntarán al macho alfa agarrándolo por el cuello de franela ¿y ahora qué comemos? y el macho alfa habrá necesitado 20 años, los 20 años de su vida, minuto a minuto, para llegar a ese instante. Se sentirá puro, explícito y derrotado en el momento de responder: ¡Mierda!” (Gabriel García Márquez en el final de “El coronel no tiene quien le escriba”)

¿Y si dejamos de ser ñus, emprendemos un nuevo camino y nos volvemos tejones?

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