«Los Estados tienen derecho soberano a reglamentar sus telecomunicaciones y la obligación de garantizar el acceso equitativo de todos los sectores sociales a las frecuencias de radio y televisión. De esta manera, se promueve la mayor libertad de expresión, la diversidad cultural y el más amplio pluralismo informativo». (José Ignacio López Vigil, periodista radiofónico).

El discurso. Manipulación de la opinión social

En el momento en que nos planteamos una madurez profesional y un pensamiento crítico racional personal, hemos de estar seguros de la posibilidad de aportar datos que respalden nuestra posición así como aprender el arte de la argumentación y la dialéctica. No se ha de abusar ni de una ni de otra. Aunque una dialéctica bien empleada muestra seguridad y fiabilidad del discurso, la falta de contenido real que no se limite a embellecer nuestros argumentos puede jugar en contra nuestra, como se ha demostrado en el caso de la política española contemporánea. Por otro lado, el exceso de datos poco significativos cansa al receptor, además de restarle credibilidad e importancia a los datos importantes aportados.

En la línea de la formación personal y el asentamiento de unas «tablas» que muestren profesionalidad ante los demás, al igual que la personalidad de la gente varía según el entorno en el que ha crecido y se ha ido desarrollando, los medios también forman su propio entorno, en el que se encuentra envuelta la sociedad. Asimismo cada individuo se ve afectado de una u otra manera por estas vías informativas que siempre influyen en el pensamiento y la ideología propia de cada ciudadano.
Esto no resulta ni correcto, ni incorrecto. El verdadero problema se plantea en las ideas que penetran en nosotros. Surge entonces otra preocupación, derivada de la necesidad de información, surge la necesidad de verificación.

Realidad… ¿manipulación de la opinión social?

Existe un modelo teórico que creo merece la pena hacer alusión, acerca de la Propaganda de los Medios de Comunicación. Fue presentado por el filólogo y político A. Noam Chomsky en su libro «Los Guardianes de la Libertad», donde el autor comenta la clara existencia de cinco filtros por los cuales pasa la información actual desde que se redacta hasta el momento de ser presentada públicamente, distorsionándola de tal forma que resulta algo distinta al transmitirse por los medios.

Afección en los medios

Las fuentes, debido a que la información suele sacarse de grandes empresas e instituciones; la propiedad, ya que la generalidad suele pertenecer a entidades privadas; la financiación, dado que suele venir directamente de la entidad lucrativa, o indirectamente a través de la publicidad; la presión y la crítica, que les hace jugar con el equilibrio entre el interés social informativo, y el interés económico propio; y las normas que siguen en muchos casos los profesionales, sirviendo a la comunidad siempre el mismo tipo de emisión informativa, con el objetivo de satisfacer al mercado.

A. Noam ChomskyEs necesario aclarar que ese interés social por la comunicación de la que Chomsky nos habla, hace referencia a mantener a la sociedad al corriente de los conflictos mundiales, sus causas y sus consecuencias. A la necesidad de informarse sobre los problemas de índole político-económica y el impacto que tienen en los ciudadanos del territorio en cuestión. Y en el caso del interés mediático del que están dotados los medios populares, trata que esos que una mayoría toman como fuente principal para sentar las bases de su pensamiento, suelen gustar más del propio beneficio.

Chomsky revela la observación de los medios como «un sistema de propaganda descentralizada y no conspirativa, pero extremadamente potente». Esto afecta a la sociedad en cuanto a la restricción de cierta comprensión y conocimiento informativo.
Sus estudios están documentados y justificados, no obstante, y sobre todo por el hecho de aplicar la moraleja que trato de plasmar, no pretendo predicar ni mencionar estas palabras como una verdad absoluta. Simplemente pretendo argumentar fiablemente lo que aquí se expone.

Este importante profesor del MIT también menciona en diez formas de manipulación mediática cómo los dueños del poder emplean una verdadera «manipulación mental» hacia su público mediante la herramienta de los medios de comunicación. Esto no implica el rechazo total a los medios de masas, pero sí quizás la intención de buscar diferentes enfoques acerca de una misma noticia o un mismo hecho, dejando a un lado, nada más que por un momento, la subjetividad y la propia ideología.

Veracidad y objetividad

¿Puede uno fiarse de todo lo que le cuentan? La respuesta parece sencilla, pero todo el mundo puede cometer fallos; luego hasta la persona más experta en el campo, puede tender a errar «circunstancialmente». Es lógico que una web oficial dirigida por diplomados en la materia tenga un porcentaje mínimo de error en relación con fuentes como Wikipedia, cuya modificación está al alcance de todo usuario internauta. No obstante, el contraste de información en otros medios fiables siempre será de ayuda para aclarar términos o argumentar una tesis con evidencias, por poner un ejemplo.

PlatónTambién será necesario analizar la información mientras se asimila. Si la entendemos desde nuestro lado más crítico, dejaremos a un lado la subjetividad que puede ir implícita por parte del emisor.

Platón hablaba de un cierto «sofismo» en los maestros de la época, aquellos que se ganan la vida explicando a los ignorantes –en el buen sentido, la gente digamos desinformada- pero que aprovechan su condición para inducirles a unas ideas falsas a cambio de cobrarles por ello, guardándose la verdad para ellos mismos.

Luego, engañan a la gente que no sabe que está siendo engañada, y estos resultan mal educados.

La cuestión sería si ese sofismo se ha erradicado por completo, y en caso de que no sea así, la posibilidad de su contagio a las emisoras de comunicación.

Afección en los medios

About Cristina P. Simón

Se auto describe en una palabra: Socióloga. A partir de la mirada analítica, el pensamiento crítico y el amor por el arte de la buena escritura, no descuida la estética literaria a la hora de plasmar sus hipótesis, incluso sus meras opiniones, ya sea desde una pluma, un bolígrafo o un teclado. Amante de la disciplina del estudio -actualmente, realiza el Grado Superior de Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid- y la educación -cuenta con el título de educadora social, gracias al Curso de Oficial de Monitores en 2015 por la Junta de Castilla y León-. Con ganas infinitas tanto de aprender, como de enseñar. Su curiosidad por las sociedades a nivel global, la han llevado a ampliar sus conocimientos idiomáticos en lengua inglesa y francesa; y tiene el placer de pertenecer a las comunidades universitarias de la Boston University en Boston, MA, y la Jyväskylän Yliopisto en Jyväskylä, Finlandia, como alumna en Psicología Social y ciencias sociales.
ga('set', 'userId', {{UA-61786709-1}});
A %d blogueros les gusta esto: