El otro día me comentaban las tribulaciones de un emprendedor recién estrenado, a cuenta de elementos en teoría hablados pero no confirmados y que al lastrarse desde hacía unos meses, empezaban a enquistarse sin solución aparente.

Suele ocurrir que aunque iniciemos un negocio que tiene todas las de ganar, dejamos flecos por el camino que en teoría parecen puros trámites, pero que si no se solucionan a tiempo pueden ser una carga importante, no sólo económica, sino también para el ambiente y el buen funcionamiento del equipo de trabajo.

No son pocos los artículos escritos sobre los compañeros de viaje en la aventura del emprender, y cómo hay que ser prudente en su selección y en la gestión posterior de las relaciones.
Pero es que además, es importante ser consciente de nuestras propias debilidades como persona emprendedora. E insisto en lo de «persona». Porque ciertas actitudes de nuestra personalidad pueden resultar un problema en nuestro objetivo emprendedor.

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He aquí algunos ejemplos:

  1. Saber decir «no» a tiempo.
  2. Ser humilde y no minusvalorar la importancia de la normativa municipal, en temas como insonorización, higiene, etc., especialmente cuando estamos en el caso de negocios locales y a pie de calle. Siempre podemos encontrarnos con algún vecindario más susceptible que otro y el trastorno puede ser considerable.
  3. No dejes para mañana… Eso del «ya hablaremos» puede ser peligroso. Y más si se están cerrando acuerdos entre personas conocidas. Procura dejar por escrito y bien atado cualquier acuerdo verbal que resulte crítico para tu negocio, o que pueda tener repercusiones importantes en su gestión.
  4. Ser líder y no jefe, pero sin ser sumiso… Qué difícil es este equilibrio… Hay que saber liderar los equipos sin usar el látigo, pero eso no significa que todo sea un cachondeo. Hay que dejar las cosas claras en cuanto a horarios, roles de cada persona, tareas… Sea cual sea el negocio, una reunión semanal o quincenal para detectar descontentos o malentendidos puede ayudar a evitar males mayores.
  5. Y sobre todo, no desanimarse. Porque aunque los comienzos son difíciles, una vez que hemos tomado la decisión de hacer algo, hay que seguir hasta el final, y no tirar la toalla a la primera de cambio.

¿Algo más que aportar?

Emprendedor y persona

 

About Sonia Prieto González

Licenciada en Derecho Económico por la Universidad de Deusto, y Master en Asuntos Relacionados con la Unión Europea, lleva implicada en cuestiones relacionadas con el emprendimiento desde que comenzó su vida profesional. Experta conocedora del universo de las subvenciones públicas y los programas europeos y ha focalizado su interés profesional en el desarrollo de proyectos de índole social, donde despliega su actividad fuera de su horario de trabajo. En 1998 fundó la consultoría de proyectos europeos «Gestores Europeos», radicada en Bilbao y en la actualidad trabaja como consultora de negocio en Ibermática S.A. donde desempeña actividades relacionadas con la calidad, la organización interna de proyectos y el análisis. Alguno la ha definido dentro de la empresa como: la consultora que hace las cosas «guays», y aunque es un poco heterodoxa, desde luego es la que mejor la define. Porque se atreve con todo. Es colaboradora en CEAR Euskadi y en grupos de trabajo del Colegio de Abogados de Bizkaia. En la actualidad está enfrascada en eCivis, antena social para el empoderamiento de la ciudadanía desde el conocimiento, el emprendimiento y el ejercicio consciente de los derechos, donde está poniendo en marcha diferentes proyectos apoyados por diversas entidades públicas a nivel local.
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