¿Dónde se esconde la ética? (2ª parte) Empresas…

10 contra 1 a que te identificas con alguna de las víctimas.
Si no es así y te identificas con los agresores o te sientes aludido… ¡Coñe! te acabas de retratar.

Sobre trepas.

Hace ya algunos meses escribí en mi blog el artículo “Toma decisiones sin miedo” sobre los trepas en la empresa desde el punto de vista de la psicopatía organizacional.
Hoy quiero referirme a los “trepas empresarios” aunque, en sí mismo, ser empresario casi es sinónimo de trepa porque todo empresario tiene la obligación de hacer que su empresa sea la mejor y más valorada. Pero solo casi, ya que sería totalmente injusto calificar a todos los empresarios de trepas.
Pretendo hablar y, con toda la humildad, tratar de abrir los ojos, precisamente, a la gran mayoría de pequeños empresarios y autónomos, decentes y leales que, aún luchando con uñas y dientes por su proyecto, respetan las reglas del juego.
Lamentablemente, más en la sociedad que hemos creado, siempre los hay que ponen por encima de la honestidad y las reglas del juego, su avaricia y hablo de avaricia porque lo que hacen nada tiene que ver con el beneficio empresarial.

Casuística contemplada.

1.- Grandes empresas. En volumen que no en valores. Utilizan gregarios (empleados bien remunerados) para explotar a pequeños empresarios y autónomos mientras sus consejos de Grandes empresasadministración miran para otro lado y buscan la excusa de los comportamientos de sus empleados.

A estas alturas de la película, me permito decirles: «…Sres. consejeros: ¡Ya no cuela! Quizá ustedes puedan pensar que, al encontrarse ante una sociedad aletargada por los miedos que ustedes mismos han sabido sembrar, nos vamos a seguir dejando tomar el pelo como auténticos idiotas. Es tal la situación en que, con sus caprichos y avaricia, nos han puesto que los pequeños empresarios y autónomos ya tenemos muy poco que perder…»

¿Es mentira que el 67% de las empresas del IBEX no cumplen con los plazos de pago que exige la llamada “Ley contra la morosidad”? ¿Se están beneficiando de su posición de fuerza y de la desesperación de autónomos y pymes?

Capítulo aparte merecen los gregarios que siguen sus órdenes e incluso las “adornan” para conseguir su paternal condescendencia. ¡Pobrecillos! tanto por su catadura moral, como por no darse cuenta de que son tan prescindibles como el resto.

2.- Pymes “segahierbas” o . Es muy triste para cualquier autónomo o Pyme comprobar que sus ”supuestos” colegas solo pueden utilizar artimañas y manipulaciones para hacerse con clientes ya trabajados.Segahierbas Vendedores de baratijas
Éstos sí que son auténticos trepas, además de funestos “profesionales”. La auténtica pena es que sigan existiendo “clientes” que no los reconozcan y a los que solo les importa una, supuesta, rebaja de costes que a la larga les saldrá más cara que lo que ya tenían consolidado.
Se asemejan mucho al tipo de “psicópatas organizacionales” con la diferencia de que suelen ser bastante menos inteligentes y formados. Es evidente que cuando los únicos argumento a esgrimir para conseguir un cliente son «…yo te lo hago más barato…» o «…qué mal te lo hacen…» o «…no tienen ni puta idea…», todos ellos sin base alguna y, con seguridad, sin saber que trabajo se le está haciendo al cliente, así pasa después lo que pasa.
También suelen ser intrusivos que “venden” a los clientes la idea de que ellos son capaces de hacer todo, igual valen para un roto que para un descosido. Pueden tener títulos o no pero, desde luego, lo que no tienen es formación, ni escrúpulos. Denotan una falta de honestidad y valores que… pobrecillo de aquel que pillen en su camino.

3.- Avariciosos “chupasangres”. A éstos no se les puede llamar ni empresarios, porque son la vergüenza de cualquier sector empresarial.
Mafiosos chupasangresSe caracterizan por embaucar a pequeños empresarios y autónomos, venderles “la moto”, prometer poco menos, que se van a hacer ricos a su lado. Inicialmente son encantadores, te preguntan por la familia, son cercanos y, dan a entender, que se preocupan por tus problemas.
¡¡Cuidado!!, ¡¡peligro!!, estás entrando en contacto con la mafia. Se van a aprovechar de tu trabajo, mal pagándolo, porque ya te han convencido de aquello de «…amigo, todos somos pobres…» y «…cuando crezcamos juntos verás que bien…».
Puedes estar trabajando para ellos durante muchos meses, en algún caso, años pero cuando ven que, realmente, has desarrollado el “recojo-negocio”, es entonces cuando muestran su cara verdadera, la de la avaricia, la de intentar convencerte de que tu trabajo ha sido normalito tirando a malo y que, en realidad, quien lo ha desarrollado han sido ellos y no tú.
No te dejes embaucar por segunda vez; defiende tus derechos; esto está tipificado en el Código Civil y con sentencias en firme que han creado jurisprudencia.
Eso sí, lo podrás hacer siempre que, como buen profesional que eres, hayas documentado suficientemente la relación comercial con este rancio personaje merecedor de cualquier novela de Dickens.

Punto Final.

Es cuando a vosotros, lectores pacientes, se os ocurre eso de que “más palabras que se lleva el viento”…
Pues ¡NO!
Os voy a relatar casos reales, sin utilizar nombres comerciales, por aquello de no incurrir en delitos o faltas que, además, puedan ser utilizados por los miserables de los tres grupos enunciados:

Primer caso. Departamento de compras de gran empresa dedicada a la explotación de superficies comerciales que pide muestras de productos y las utiliza para dárselas a otros proveedores para que las fusilen y se las haga más baratas. Las decisiones de compra no se toman atendiendo a criterios técnicos y de calidad, sino en base a almuerzos caros, reuniones en bodegas, etc. Eso sí, después esta gran empresa dice vender productos de la mejor calidad.

Segundo casoEmpresa de consultoría franquiciada, es decir, ni tan siquiera puede ofrecer su propia metodología. Su único argumento es “no tienen ni puta idea los que ahora te hacen el trabajo”. Desgraciadamente para el cliente, él supuesto consultor (digo él, porque para más inri, no tiene nada detrás más que el soporte de la franquicia a más de 300 Kms.), no tiene ni idea del trabajo que realmente se realiza.

Tercer casoEmpresa de “colmados” que ha conseguido tener un éxito relativo y que da pié al empresario para sentirse el rey del Mambo. Contrata tus servicios porque quiere alcanzar un éxito más notorio y que trascienda más allá de sus vecinos. En la citada primera etapa (casi un año de trabajo) todo son parabienes, alegría y colaboración, pero… ¡ah mísero de ti!: ahora ya tiene el trabajo hecho y se siente con fuerza y poder, para eliminarte por su capricho y beneficiarse directamente él de tu trabajo, pasándose por el forro de su prepotencia hasta el contrato de continuidad que firmó contigo. Claro, su prepotencia y poderío económico (aunque no deja de ser una pequeña empresa) le hace suponer que nunca osarás hacer valer tus derechos, porque “el dinero lo puede todo”.

Conclusiones.

Autónomos y pequeños empresarios, ¡quitaos el miedo!, poned a cada uno en su lugar, no penséis que sois David y os enfrentáis a Goliat y que no volveréis a levantar cabeza en la vida, no olvidéis que fue David el que se cargó a Goliat.
Es precisamente haciendo valer vuestros derechos y peleando por lo que es vuestro, cuando este tipo de seres miserables os tomarán en consideración. No busquéis continuidad ni demostréis sumisión; con ellos, ya lo tenéis perdido; tened autoestima y dignidad, esto no habrá quien os lo quite.
Si alguien en el futuro no quiere contrataros, porque hacéis valer vuestros derechos, es lo mejor que os puede pasar, ibais a entrar otra vez en la mafia de los -supuestos- poderosos e ibais a salir perdiendo por enésima vez.
Si, finalmente, todos remamos en la misma dirección ya no son tan poderosos, ni pueden ser tan prepotentes. No olvidéis que la prepotencia les hace cometer muchos errores. ¡Aprovechadlos!

Rafael Pros Pérez.
Emprendedor en Paz.

About Rafael Pros

Tras más de treinta años en dirección y gerencia de grandes empresas, es un apasionado por la ayuda a emprendedores, personas y empresas en la definición de una estrategia empresarial coherente y -especialmente- en analizar y poner a prueba estudios de viabilidad, siempre buscando objetivos concretos y sensatos. Actualmente desarrolla proyectos de franquicia integrales con excelente resultado.
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