“Volver al presente es poner fin al conflicto. La mayor parte de nosotros ha pasado su vida inmerso en el engranaje de los proyectos, las esperas y las ambiciones para el porvenir. Y de las penas, la culpabilidad o la vergüenza por el pasado”. Jack Kornfied.

¿Padecemos estrés?

Vivimos en un mundo donde lo acelerado del día a día provoca que nuestro sistema nervioso se altere más de lo debido. Las sociedades modernas viven y se desarrollan de forma ajetreada, generándonos una serie de reacciones físicas cada vez más tensas y un estado emocional de mayor ansiedad.
Cuando las personas intentan -por sí mismas- eliminar todas esas tensiones, suelen conseguir el efecto contrario; es decir, generan una mayor angustia ante la frustración que produce no saber cómo eliminar o reducir ese estrés excesivo al que se ven sometidos. Algunos ponen la esperanza únicamente en las vacaciones, sin darse cuenta de que no es una solución.

Te enseñamos cómo reducirlo.

Vamos a aprender unas técnicas eficaces y sencillas de aplicar, que pueden ayudarnos a controlar y reducir las consecuencias del estrés en el día a día.
El término estrés, es una adaptación al castellano de la voz inglesa «stress». Proviene de la física y la arquitectura y se refiere a la fuerza que se aplica a un objeto, que puede deformarlo o romperlo.

estado emocional de mayor ansiedad

En psicología, cuando hablamos de estrés laboral solemos hacer referencia a ciertos acontecimientos del trabajo, situaciones que implican fuertes demandas que pueden llegar a agotar nuestros recursos de afrontamiento. Es esta forma de responder a las diferentes situaciones laborales que a diario se nos presentan, la que conlleva a una serie de cambios físicos, biológicos y hormonales. Cuando esas demandas del trabajo son excesivas o no sabemos cómo resolverlas, aparece lo que conocemos como estrés laboral.

En términos generales se puede hablar de dos tipos de estrés:
1. Estrés positivo o Eustrés. Es el fenómeno que se presenta cuando las personas reaccionan de forma positiva, creativa y afirmativa frente a una determinada situación. El eustrés nos permite resolver con energía y de forma objetiva las dificultades que se presentan en la vida, nos permite desarrollar nuestras capacidades y destrezas.
2. Estrés negativo o Distrés. Cuando las demandas son excesivas, intensas y/o prolongadas en el tiempo y superan la capacidad de resistencia y de adaptación del organismo, se pasa al estrés negativo o mal estrés.

El «malvado» Distrés.

En general, cuando hablamos del estrés nos estamos refiriendo al distrés, al estrés negativo. Por ello, a partir de este momento, emplearemos la palabra estrés para referirnos al distrés, que es el que necesitamos combatir.
La OIT (Organización Internacional del Trabajo a la cual ANEEE se encuentra adherida) calcula que entre un 30% y un 40% de los trabajadores sufren estrés laboral y que más del 50% de las bajas laborales se deben a problemas relacionados con el estrés. Las mujeres sufren mayor estrés laboral debido a su menor remuneración en puestos equivalentes y, en algunos casos, por el acoso moral y/o sexual al que se ven sometidas.

¿Y qué es el estrés laboral?

Podemos definir el estrés laboral como: «La sensación de incapacidad para asumir los retos que se nos presentan en el ámbito laboral».
Se produce cuando la tensión del trabajo supera nuestras posibilidades de respuesta, lo que genera una serie de reacciones de tipo fisiológico, cognitivas y psicomotoras.
El estrés laboral se relaciona con la angustia, la depresión, la inadaptación social, la inadaptación personal, las somatizaciones (dolor de cabeza, dolores musculares…), el insomnio, etc. En términos coloquiales, podemos identificarlo cuando una persona dice «estar quemada» por su trabajo.

«A mi no me afecta el estrés laboral…»

Ya lo creo que sí. Hay muchos estudios sobre las consecuencias negativas del estrés laboral que muchas personas han experimentado -en mayor o menor grado- en alguna ocasión.
Para una mayor comprensión, dividiremos los síntomas del estrés laboral en emocionales o cognitivos, físicos o fisiológicos y conductuales.

Distrés laboral

Las consecuencias emocionales o cognitivas más frecuentes son: preocupación, temor, inseguridad, dificultad para tomar decisiones, miedo, pensamientos negativos sobre uno mismo, pensamientos negativos sobre nuestro trabajo, pensamientos negativos sobre la actuación de los compañeros/as, temor a que se den cuenta de nuestras dificultades, temor a la pérdida del empleo, dificultades para pensar, dificultades para concentrarse, etc.

Distrés estrés negativo

El hecho de que una persona sufra estrés laboral no significa que tenga que sentir todas estas manifestaciones, sentir dos o tres son suficientes para generar malestar.
Las consecuencias físicas más frecuentes del estrés laboral son: sudoración, tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, temblor, molestias en el estómago, otras molestias gástricas, dificultades respiratorias, sequedad de boca, dificultades para tragar, dolores de cabeza, mareo, náuseas, etc. Las personas con estrés laboral no tienen por qué manifestar todas estas conductas fisiológicas.

Estrés

Las consecuencias conductuales más frecuentes que suelen manifestar las personas con estrés laboral son: fumar, comer o beber en exceso, evitar las situaciones temidas, intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etc.), ir de un lado para otro sin una finalidad concreta, tartamudear, llorar, quedarse paralizado, etc. Al igual que he comentado anteriormente, no tienen por qué manifestarse todas estas conductas a la vez.

¿Qué ventajas tiene aprender a controlar el estrés laboral?

Cuando alguien sufre estrés laboral, su calidad de vida se ve afectada y se siente más infeliz. Por ello, aprender unas técnicas que le permitan reducir ese estrés ayuda a evitar las consecuencias negativas que anteriormente hemos comentado y que sufrimos tanto a nivel cognitivo, fisiológico y/o conductual.

Conseguirás asimismo: sentirte más relajado física y mentalmente, saber desconectar de aquellos problemas que te impiden centrarte en lo que estés haciendo, dejar de llevarte los problemas a casa, poder desconectar del trabajo y poder conciliar un sueño reparador. Evitarás los problemas psicosomáticos que el estrés puede ocasionarte como cefaleas, problemas gastrointestinales, dermatológicos… Y problemas psicológicos como depresión, fobias, problemas sexuales, etc.

El estrés laboral puede controlarse mediante técnicas que nos ayuden a ello, como las técnicas de hipnosis clínica, técnicas de relajación física y mental, técnicas de visualización, técnicas cognitivo-conductuales. Es decir, mediante técnicas que ayuden a la potenciación de nuestros propios recursos internos.

Los objetivos que suelen trabajarse en el entrenamiento mental para controlar el estrés laboral son:

1. Aprender a relajarse para reducir el malestar físico y mental que provoca el estrés.
2. Saber desconectar de los problemas. Aprender a centrarnos en el presente, a vivir el aquí y ahora.
3. Relativizar el trabajo. Saber darnos cuenta de qué es lo importante en esta vida. Aprender a priorizar. Tener en cuenta que trabajamos para vivir y no vivimos para trabajar.
4. Conocer mi círculo de influencia y mi círculo de preocupación. Saber las cosas en las que no tenemos ningún control real y, en cuales sí podemos hacer algo.
5. Saber dejar los problemas del trabajo en la oficina. Mediante el aprendizaje de un ritual de separación, aprenderemos a separar la vida profesional/laboral y la vida personal/privada.
6. Sueño reparador. Conseguir tener un sueño reparador es fundamental para recuperarnos del estrés laboral.

Sueño reparador

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About Emilio Bravo

Licenciado en Psicología, especialista en Psicología Clínica por la Univ. Complutense de Madrid. Máster Honoris Causa FE3e. Ejerce como profesional en su propia consulta de psicología y coaching en Madrid. Es docente y experto de reconocido prestigio en técnicas de Hipnosis Clínica.
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