No es la primera vez que me cuestiono esta explosión emprendedora que parece que nos ha inundado desde hace unos años. Curiosamente, desde que en teoría y supuestamente, se empezaron a tomar las riendas de esta crisis que se nos ha adherido como una segunda piel.

¿Existe una burbuja emprendedora?

Mira por dónde, cuando ya se escuchan los ecos de la recuperación, se ha bajado el tono del discurso y el emprendimiento ya no resulta trending topic en los medios de comunicación.

Dónde quedarán esos realities que se montaron, por no decir de los chiringuitos de ayuda a estas personas, que florecieron como chiribitas… De hecho, hace unas semanas me enteré que la cuarta edición de la Operación Emprende en Valencia se había suspendido porque no habían sumado suficiente participación.

La tabla de salvación en el discurso de ánimo para afrontar la crisis está cogiendo el moho que algunos y algunas llevábamos ya oliendo hacía tiempo, y la burbuja se va desinflando, va perdiendo fuelle.

Burbuja emprendedora

Esto en mi opinión no es malo. Un baño de realidad siempre es necesario, y si las crisis sirven para que surjan nuevas ideas y fórmulas para hacer frente a los retos, en este caso del emprendimiento ha servido para darnos cuenta que así no. Que emprender no es (sólo) poner en marcha un negocio.

En eCivis publicamos la semana pasada una interesantísima reflexión sobre el emprendimiento y la infancia y creo que el nuevo enfoque va en esa línea. Se trata de construir personas. Si queremos ser capaces de buscar soluciones, y aunque las mismas en muchos casos correspondan a los poderes públicos y las grandes organizaciones que en buena medida han propiciado esta situación, la sociedad civil tiene que ser capaz de articular herramientas para formular nuevas estrategias de acción y reacción. Y para que esto sea posible, hay que ser capaces de sacar a nuestra ciudadanía del letargo.

Por supuesto, esto no es fácil.

Es más sencillo publicar un Decreto con unas cuantas medidas-placebo que animen a algunas personas a poner en marcha un negocio, que abordar un proyecto estructural a más largo plazo y de menos rédito electoral.

Educar empieza por nuestros hijos

Desarrollar competencias, promover iniciativas en el ámbito educativo que refuercen las capacidades de las personas, fomentar la reflexión ciudadana, la generación de sinergias… Eso es emprender. Eso es crear sociedades auto sostenibles. Pero claro, también un poco protestonas. Y eso no suele gustar a algunos o algunas…

De manera que habrá que seguir dando la lata…

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