• ¿Te has encontrado en alguna ocasión diciendo «Sí» cuando, en realidad, querías o debías decir «No»?
  • ¿Encuentras dificultad para expresar tu descontento a un amigo, familiar o compañero de trabajo, aunque pienses que estaría justificado?
  • ¿Te cuesta expresar a otras personas lo que te gusta de ellas o que lo pasaste bien?
  • ¿Sientes a veces que algunas personas se aprovechan de ti por tu incapacidad para decir «No»?
  • ¿Te cuesta aceptar un elogio?
  • ¿Te has callado cuando te han criticado o has respondido de forma airosa?

Si has contestado afirmativamente a cualquiera de las anteriores preguntas, podrías tener falta de asertividad y, por tanto, manifestar un estilo de comunicación pasivo o agresivo.

Podríamos decir que la asertividad es un estilo de comunicación intermedio entre otros dos estilos básicos, la agresividad y la pasividad, opuestos entre sí. Es decir, la persona asertiva no «arremete» ni se «somete» a lo que los demás quieran, sino que expresa sus ideas y defiende sus derechos.

La persona «agresiva» se caracteriza por la sobrevaloración de las opiniones y sentimientos personales obviando o incluso despreciando los de los demás y actuando sin ninguna empatía.
El estilo «pasivo» es propio de las personas que evitan mostrar sus sentimientos o pensamientos por miedo a ser rechazados o incomprendidos, o por no querer ofender. Los que manifiestan este estilo de comunicación, suelen tener baja autoestima, infravaloran sus propias opiniones y necesidades. A posteriori, se suelen sentir mal por lo no dicho.
Otra manera de ver nuestra forma de actuar es cuando se producen conflictos o diferencias en nuestras relaciones con los demás.

Tenemos tres maneras de responder a estos conflictos: la lucha (agresión física o verbal), la huida (evitación o actitud pasiva) y la capacidad verbal para resolver problemas. A esta última es a la que llamamos asertividad.

Definición de asertividad

La palabra asertivo proviene del latín assertus y quiere decir «afirmación de la certeza de una cosa». De ahí podemos deducir que una persona asertiva es aquella que afirma con certeza.
Podemos definir la asertividad como la conducta que nos permite, en base a nuestros intereses y sin ansiedad, expresar sentimientos, convicciones o ejercer nuestros derechos personales sin negar los derechos de los otros y siendo empáticos con los demás, sabiendo ponernos en el lugar de la otra persona.

Según Renny Yagosesky, psicólogo de la conducta, se trata de una categoría de comunicación compleja vinculada con la alta autoestima y que puede aprenderse. La define como «una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir, actuando desde un estado interior de auto confianza, en lugar de la emocionalidad límite típica de la ansiedad, la culpa o la rabia».

Es decir, es el estilo de comunicación abierto a las opiniones ajenas, dándoles la misma importancia que a las propias. Parte del respeto hacia los demás, aceptando que su postura no tiene por qué coincidir con la mía, expresándola de forma abierta, directa y honesta sin despreciar ni ofender a los demás.

Consecuencias de la falta de asertividad

Cuando una persona no sabe comunicarse de forma asertiva y por tanto, emplea un estilo de comunicación agresivo o pasivo:

  • No expresa sus deseos, ideas ni sentimientos o los expresa de manera auto-despectiva o de forma agresiva.
  • Se siente decepcionado consigo mismo, enfadado y resentido.
  • Se puede sentir culpable, superior o bien humillado, dolido.
  • Las otras personas pueden sentirse irritadas, enfadadas.
  • No consigue lo que quiere, lo que le provoca ira. Otras veces puede conseguir sus propósitos a costa de los demás.
  • Se evitan situaciones desagradables, se evitan conflictos, tensión y confrontación.
  • Desahogan la ira cuando responden de forma agresiva.

Falta de asertividad

Hay personas a las que les cuesta ser asertivas en el trabajo. En este caso, comprobarán que la falta de asertividad afecta de forma negativa en:

  • La calidad del trabajo: la productividad y la fluidez se dan cuando las personas actúan de forma asertiva e informan de los errores, demandan el apoyo de los líderes, vencen el temor a la autoridad e informan cuando una instrucción, orden o plan está produciendo resultados inesperados y/o negativos, en vez de excusarse con frases como “al jefe se le ocurrió”.
  • Trabajo en equipo: para que un equipo sea exitoso, es necesario que sus integrantes puedan desarrollar la capacidad asertiva para expresar lo que piensan, aunque sea ir en contra de la corriente del grupo; llamar la atención de los demás para mostrar un camino mejor o asumir las consecuencias de seguir por el errado.
  • Satisfacción laboral: un trabajador satisfecho -que no conformista- ha aprendido a tener iniciativa e influir sobre aquellos aspectos que considera que deben ser cambiados. Sabe expresar lo que piensa y lo manifiesta abiertamente, sin agresividad.

La asertividad es una habilidad y, como indicó el psicólogo Renny Yagosesky, «se trata de una categoría de comunicación… que puede aprenderse como parte de un proceso de desarrollo emocional». Es decir, todos podemos aprender a ser asertivos.

¿Qué ventajas tiene mejorar nuestra asertividad?

Una de las ventajas que tiene una persona asertiva es que suele defenderse bien en sus relaciones interpersonales. Está satisfecha de su vida social y tiene confianza en sí misma para cambiar cuando necesite hacerlo. Es expresiva, espontánea, segura y capaz de influenciar a los otros.

Asimismo, aprender a ser asertivos nos proporciona beneficios como:

  • Aumentar nuestra confianza en nuestra capacidad para expresarnos, sin ansiedad y sin agresividad.
  • Mejora y potencia nuestra propia imagen pues, al ser asertivos, favorecemos el sentido de eficacia personal.
  • Nos produce una emoción positiva.
  • Nuestra imagen social mejora y conseguimos un mayor respeto de los demás.
  • Favorece las negociaciones y el logro de objetivos que dependan de la comunicación en general.
  • Nos valoramos más a nosotros mismos.

asertividad

Al ser asertivos podemos defender nuestros derechos como persona. El psicólogo MJ. Smith, enumera los siguientes derechos:

  • Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones y a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias.
  • Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.
  • Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.
  • Tenemos derecho a cambiar de parecer.
  • Tenemos derecho a cometer errores…y a ser responsables de ellos.
  • Tenemos derecho a decir «no lo sé».
  • Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los demás antes de enfrentarnos con ellos.
  • Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.
  • Tenemos derecho a decir «no lo entiendo».
  • Tenemos derecho a decir «no me importa».

Otros autores mencionan más derechos que todos tenemos y podemos defender de forma asertiva, como:

  • Tenemos derecho a ser tratados con respeto y dignidad.
  • En ocasiones, derecho a ser el primero.
  • Derecho a equivocarnos y hacernos responsables de nuestros propios errores.
  • Derecho a tener nuestros propios valores, opiniones y creencias.
  • A tener nuestras propias necesidades y que éstas sean tan importantes como las de los demás.
  • Derecho a experimentar y expresar los propios sentimientos y emociones, así como a ser nuestro único juez.
  • Derecho a cambiar de opinión, idea o línea de acción.
  • Derecho a protestar cuando somos tratados de una manera injusta.
  • Derecho a cambiar lo que no nos es satisfactorio.
  • A detenernos y pensar antes de actuar.
  • Derecho a pedir lo que queremos.
  • Derecho a ser independientes.
  • Derecho a superarnos, aun superando a los demás.
  • Derecho a que se nos reconozca un trabajo bien hecho.
  • Derecho a decidir qué hacer con el propio cuerpo, tiempo y propiedades.
  • Derecho a hacer menos de lo que humanamente somos capaces de hacer.
  • Derecho a ignorar los consejos de los demás.
  • Derecho a rechazar peticiones sin sentirnos culpables o egoístas.
  • Derecho a estar solos aun cuando otras personas deseen nuestra compañía.
  • Derecho a no justificarnos ante los demás.
  • Derecho a decidir si uno quiere o no responsabilizarse de los problemas de otros.
  • Derecho a no anticiparnos a las necesidades y deseos de los demás.
  • Derecho a no estar pendientes de la buena voluntad de los demás.
  • Derecho a elegir entre responder o no hacerlo.
  • Derecho a expresar y a sentir dolor.
  • Derecho a hablar sobre un problema con la persona implicada y, en los casos límite en los que los derechos de cada uno no estén del todo claros, llegar a un compromiso viable.
  • Derecho a no comportarnos de forma asertiva o socialmente hábil.
  • Derecho a vulnerar, de forma ocasional, algunos de los derechos personales.
  • Derecho de hacer cualquier cosa mientras no se violen los derechos de otra persona.
  • Derecho a tener derechos.
  • Derecho a renunciar o a hacer uso de estos derechos.

mentalista asertivo asertividad

La persona asertiva hace compatibles esos derechos con los derechos de los otros. Es decir, tiene en cuenta que «su libertad acaba donde empieza la de los demás».

Características de una persona asertiva.

Las características básicas de la persona asertiva son: libertad de expresión; comunicación directa, adecuada, abierta y sincera; facilidad de comunicación con toda clase de personas; su comportamiento es respetable desde los valores personales y sociales; sabe aceptar sus limitaciones.

About Emilio Bravo

Licenciado en Psicología, especialista en Psicología Clínica por la Univ. Complutense de Madrid. Máster Honoris Causa FE3e. Ejerce como profesional en su propia consulta de psicología y coaching en Madrid. Es docente y experto de reconocido prestigio en técnicas de Hipnosis Clínica.
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