Muchas veces la comodidad y el rechazo a poder ser puestos en tela de juicio, ocasionan que nos auto engañemos y no queramos reconocer nuestro propio ser, dejándonos llevar por opiniones, sentencias y, la mayoría de ocasiones, obviedades y proclamas carentes de base de lo que conocemos como “Gurús“, gurúes en correcta ortografía española.

No deja de ser curiosa la etimología de este vocablo tal y como nos recuerda Wikipedia:

En casi todos los idiomas actuales de la India el término gurú significa pesado, como opuesto a laghú (liviano). Proviene del antiguo idioma sánscrito gurú, y este proviene de la raíz indoeuropea *gʷerə, y esta del protoindoeuropeo *gʷr̥ə.

Desistir de nuestro auto conocimiento y negar nuestras propias capacidades supone marcarnos límites ficticios que impiden nuestra propia innovación y progreso.Gurú de Gurús Carlos Jesús Reticulín Dejar en manos de otros, auto proclamados “Gurús” nuestras decisiones, es tanto como equivocarnos en la pertenencia, confundir a las personas y creernos representantes de determinados grupos sin pertenecer a ellos.

En nuestra sociedad tendemos a convertir en importantes a quienes dogmatizan, lejos de ver su preocupación por hacer valer su doctrina por encima de los intereses de las personas a las que se dirigen.

La general pobreza intelectual y la comodidad insana de encontrar soluciones rápidas, sin valorar su adecuación real a lo que pretendemos resolver, hace que necesitemos continuamente la ayuda de “Gurús” e intermediarios cómplices:

“…Díselo tú a papá que a ti te hará caso”.

“…Pídele al jefe que nos de puente, seguro que a ti no te lo rechaza”.

“…Tú que nos conoces bien a los dos ¿qué te parece?”.

“…Tú que sabes tanto como yo del tema ¿por qué no se lo dices?”.

Mike Myers Gurú de GurúsPor supuesto que ante la incertidumbre es bueno informarse, documentarse y tomar ideas, pero siempre es mejor recordar que nadie tiene la exclusiva de las ideas, que el enfoque metodológico no es la panacea y no siempre la competencia técnica permite resolver las situaciones.

Dejemos de continuar deshumanizando la sociedad, seamos conscientes de que “el éxito” no es lo mismo para todos, aunque -género aparte- socialmente ya se etiquete como: rico + guapo + poderoso + experto técnicamente consagrado = existoso.

Tan necesaria es la competencia técnica, como conocernos a nosotros mismos, saber escuchar, conocer la situación y tener algo de intuición para aplicar la solución.

Si Thomas Alba Edison hubiese hecho caso a los “consejos” que transmiten la mayoría de los “Gurús” y a la competitividad -mal entendida- de nuestra sociedad, no habría inventado la bombilla:

“…llevamos dos mil quinientas experiencias de las que conocemos el resultado y que no debemos repetir de nuevo…”

Ser referente válido, “Gurú” de los de verdad, exige mucha modestia, haber vivido y saber aceptar los fracasos. El orgullo solo ciega e impide pensar correctamente. A su vez, para seguir a un “Gurú” y apoyarnos en su experiencia, debemos tener la precaución de conocer en que se basa esta experiencia y cuales son sus límites de conocimiento. Superman es un héroe de ficción; ningún ser humano es capaz de saber con garantías de todo.

Conocernos a nosotros mismos y tomar decisiones propias basadas en nuestra experiencia, en nuestro saber hacer técnico y en la humanidad que toda decisión debe llevar implícita, nos hace fuertes y sabios para saber que tras un éxito puntual es muy importante no bajar la guardia, para evitar precisamente “morir de éxito”, así como después de un fracaso, el reaccionar con fortaleza, esperanza, y creer y crear las condiciones para seguir adelante.

La obstinación y el rechazo a aceptar la crítica y ser conscientes de nuestra propia responsabilidad, explican muchos de los errores que habitualmente cometemos:

“…Cuando dejamos caer una taza, decimos: se me ha resbalado de las manos, poniendo en tela de juicio la maldad de la taza. Quienes la hemos dejado caer somos inocentes…” (Pierre Lebel).

Nosotros, nuestros hijos y quizá nuestros nietos, deberemos lamentar durante mucho tiempo la sociedad de falsos “Gurús”, donde lo “no dicho” es más importante que lo dicho. Estamos construyendo rascacielos sobre arenas movedizas. Los falsos expertos que carecen de competencia que se atreven a aconsejar con convicción o la multitud de ignorantes (en el buen sentido de la palabra), que le dan a “me gusta”, “recomiendo”, “comparto” sin, realmente, entender o saber a que lo hacen, si no solamente “¿pensando?” que los hace más interesantes, conducen a situaciones no deseadas. La vanidad, la arrogancia o menospreciar los valores de los demás, son la mayor causa de engaños e insatisfacciones.

Es curioso ver como nos dejamos llevar por dogmas y modas metodológicas que nos imponen desde muchos miles de kms. más allá, como si “coger” significase lo mismo aquí que en Argentina.

Agradezco a quienes desde la modestia y  la no dogmatización, animan y ayudan a los demás a progresar con buenas bases metodológicas pero, en ningún caso,  infalibles e inflexibles.

¡Viva la diferencia y vivan las personas!

Gurú de Gurús Mike Myers Gurús  Mike Myers, «El gurú del buen rollo» (2008)

 

 

 

About Rafael Pros

Tras más de treinta años en dirección y gerencia de grandes empresas, es un apasionado por la ayuda a emprendedores, personas y empresas en la definición de una estrategia empresarial coherente y -especialmente- en analizar y poner a prueba estudios de viabilidad, siempre buscando objetivos concretos y sensatos. Actualmente desarrolla proyectos de franquicia integrales con excelente resultado.
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