Más allá de los conceptos más técnicos y sesudos, tales como forma organizativa, cuestiones financieras, y sobre todo, la necesaria profesionalidad a mantener en todo el proceso de emprendimiento, me quiero centrar en este post en los motivos para emprender.

Ayer mantuvimos al respecto una más que interesante tertulia con Beatriz López de BComeDigital y Emakumeekin, disertando sobre lo divino y lo humano en esto de emprender.

Sobre emprendimiento hay mucho escrito y por supuesto que aquí no voy a inventar la rueda, pero me ha parecido una reflexión interesante, sobre todo en un momento como el que nos está tocando vivir, de incertidumbre, de cambios, de volatilidad.

¿Por qué emprendemos?

¿Qué es lo que mueve a algunas personas a dejar trabajos estables y bien remunerados, y cambiarlos por la incertidumbre eterna Por qué nos dejamos seducir por emprenderde toda persona emprendedora?

¿Qué hace que prefieran el trabajo a destajo y con diferentes gorros según toque, sin horarios, haciendo cambalaches para poder conciliar?

Dejando a un lado las situaciones extremas en las que se emprende un negocio por necesidad, y muchas veces sin la convicción necesaria de todo lo que ello implica, la respuesta a estas preguntas está en el placer de trabajar en lo que a nos gusta.

Por mucho esfuerzo y muchos disgustos que implique, es esta la mayor fuerza que nos mueve. Satisfacción personal y sostenibilidad para vivir, es lo que se busca en la mayoría de los casos.

Lejos nos quedan por tanto, los ejemplos que nos inundan de personas emprendedoras multimillonarias. Buscamos el éxito personal en el más puro sentido de realización profesional y nos complace más el plato de lentejas así conseguido.

Lentejas o Caviar

¿Lentejas o Caviar?

No buscamos el caviar, sino las lentejas. Saben más ricas si las hemos conseguido con nuestro propio esfuerzo y un proyecto ilusionante que nos llena el día a día, como personas y como profesionales.

Toca preguntar. Y a tí…

¿Qué te movió a emprender?

¿Buscas el caviar o las lentejas?

Lentejas o Caviar

Pedro el Grande -emperador de Rusia- intentó sin éxito convencer a su esposa de que le diera un heredero. Finalmente Catalina II aceptó, seducida tras comer el afrodisiaco caviar que Pedro le ofreció.

Lentejas o Caviar

 

ga('set', 'userId', {{UA-61786709-1}});
A %d blogueros les gusta esto: