¿Dónde se esconde la ética? (1ª parte) Personas…

No hace mucho leí que esta sociedad que todos hemos colaborado en construir es de “cosas caras y personas baratas”; ciertamente no se puede, ni se debe generalizar, por lo que en este caso quiero referirme por separado a los dos tipos de personas que se sitúan en los extremos.

Psicópata perversoPor una parte se encuentran las que no tienen ningún tipo de escrúpulos que suelen padecer algún tipo de psicopatía, además de estar en posesión de un grado de inseguridad muy acuciado.
Sus problemas de falta de criterio solo pueden salvarlos demostrando continuamente, ante sus personas de referencia, su -supuesta- posición de poder frente a otras personas. De ahí su falta de escrúpulos y cierta psicopatía en el trato con el resto del mundo.
Actúan con prepotencia y desprecio al parecer de los demás, asemejándose a los “nuevos ricos”, aunque para su desgracia, por mucho dinero que puedan llegar a tener,
gracias a sus malas artes, la educación y los valores no se pueden comprar con dinero.
Aunque su cierto grado de psicopatía hace que no sufran al tomar sus “caprichosas y desmedidas” decisiones, casi siempre se equivocan porque no son más que peleles en manos de quien sabe manipularlos, necesitan cuatro o cinco opiniones para poder tomar una decisión y nunca resulta acertada, simplemente, porque no es su decisión sino la decisión de quien mejor le ha sabido manipular.
En conclusión si no fuera porque con su actitud y decisiones poco racionales, son gente que nos tiene que dar auténtica pena, pobres desgraciados a los que es muy fácil manipular por pelotas e ineptos que solamente les dicen lo que quieren oír.

En el otro extremo se encuentran los lilas o los que comúnmente son denominados como “buenas personas”. Lila buena personaNo hay nada peor en esta sociedad que te lleguen a considerar como buena persona, pero si además realmente lo eres, estás totalmente perdido.
Lo que sucede normalmente con este grupo de personas es que por su bondad y su “obcecación” en pesar que todo el mundo es bueno, resultan presa fácil para los anteriores.
Es curioso casi todo el mundo equipara la generosidad, las buenas formas y la honestidad con la debilidad y la sumisión.
Afortunadamente, están muy equivocados, poseer las citadas virtudes no significa que no sean capaces de defender sus intereses y lo que creen que es justo, aunque la justicia, en nuestro país, nada tenga que ver con lo que es justo o no.

Me quedo en estos dos grupos situados en los extremos, ya que el tercer grupo, el más “habitado”, es el de las personas comunes que tienen algo de uno u otro de los anteriormente mencionados y requieren de un mayor espacio de opinión.

Como siempre dejo al libre albedrío del lector en cual de estos grupos se identifica y, por supuesto, no espero que nadie se sienta identificado con el primero, es condición humana que así sea.

About Rafael Pros

Tras más de treinta años en dirección y gerencia de grandes empresas, es un apasionado por la ayuda a emprendedores, personas y empresas en la definición de una estrategia empresarial coherente y -especialmente- en analizar y poner a prueba estudios de viabilidad, siempre buscando objetivos concretos y sensatos. Actualmente desarrolla proyectos de franquicia integrales con excelente resultado.
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