Innovación. Facturar a cualquier precio.

Verdaderamente, hablar a estas alturas de subirse al carro de la innovación como frase de «gurú» experto es caer en el ridículo más absoluto. Pero cuál ha sido nuestra sorpresa a lo largo de estos días al ver que no son pocas las empresas que, viendo las orejas al lobo, se plantean abrir líneas de innovación en su empresa buscando de esta forma dar un revolcón a su facturación y remontar de nuevo la ola de la prosperidad.

Lo que no se plantean es que esto no es flor de un día, y que hay que fiar el proceso a medio, incluso me atrevería a decir a largo plazo, para poder conseguir un algo sólido, con recorrido en el tiempo, aceptado y consolidado en la plantilla y con visos de no derrumbarse al primer soplido de tiempos de cambio, que se me antojan frecuentes y cercanos.

líneas de innovación

Incorporar en la empresa líneas de negocio acordes con lo que nos pide el mercado reclama un proceso transversal que implique a todas las áreas de la organización.

Podríamos definirlo como un intraemprendimiento a gran escala donde resulta interesante adoptar una triple perspectiva:
PERSONAS: la sistemática de la innovación debe incorporarse en las personas y en los procesos de la organización.
CLIENTES: la interacción con los clientes debe impregnarse de esta nueva tendencia en la empresa, para crear sinergias entre necesidades y oferta, y crear un flujo permanente de co-creación.
SOCIEDAD: porque hablamos de organizaciones vivas que deben ofrecer un retorno a la sociedad, y por tanto han de contribuir al desarrollo económico y social en tanto que agentes activos de la innovación.

Se trata por tanto de un proceso que no puede limitarse a imbuirse de tendencias y buscar resultados inmediatos. Sino que por el contrario hablamos de una inversión a medio plazo donde las ayudas públicas pueden eso, ayudar a manejar el proceso. Pero desde luego no a solucionar la papeleta per se.

Ayudas y subvenciones

Ayudas, ayudas, ayudas… (Esperando el milagro)

Y es que llegados a este punto, observamos que no son pocos los que, todavía, contemplan las ayudas públicas, incluidas las europeas, como un elemento para dar salida a este tema. No negamos que acogerse a estas iniciativas constituye un factor interesante a tener en cuenta: facilita investigar nuevos mercados, crear nodos, establecer estrategias… Pero es un error pensar que el dinero que eventualmente pueda obtenerse va a permitir que nos mantengamos a flote. No podemos participar en estas convocatorias como un fin en sí mismo, sino siempre desde la consideración de un medio para nuestro propósito de subirnos a la ola de la innovación.

Hablando de los proyectos europeos en concreto, no conocemos a nadie que se haya hecho rico ejecutándolos (otra cosa es lo que facturen las consultoras que los preparan y presentan), y siempre supone una dedicación de recursos humanos y económicos bajo la incógnita de la adjudicación final. Por eso insistimos:

  • a participar en proyectos europeos de innovación.
  • No a considerarlos la panacea para salir del hoyo y reflotar.
  • a considerarlos como una pata de nuestra estrategia de innovación.
  • No a hacer girar dicha estrategia en torno a ellos.

About Sonia Prieto González

Licenciada en Derecho Económico por la Universidad de Deusto, y Master en Asuntos Relacionados con la Unión Europea, lleva implicada en cuestiones relacionadas con el emprendimiento desde que comenzó su vida profesional. Experta conocedora del universo de las subvenciones públicas y los programas europeos y ha focalizado su interés profesional en el desarrollo de proyectos de índole social, donde despliega su actividad fuera de su horario de trabajo. En 1998 fundó la consultoría de proyectos europeos «Gestores Europeos», radicada en Bilbao y en la actualidad trabaja como consultora de negocio en Ibermática S.A. donde desempeña actividades relacionadas con la calidad, la organización interna de proyectos y el análisis. Alguno la ha definido dentro de la empresa como: la consultora que hace las cosas «guays», y aunque es un poco heterodoxa, desde luego es la que mejor la define. Porque se atreve con todo. Es colaboradora en CEAR Euskadi y en grupos de trabajo del Colegio de Abogados de Bizkaia. En la actualidad está enfrascada en eCivis, antena social para el empoderamiento de la ciudadanía desde el conocimiento, el emprendimiento y el ejercicio consciente de los derechos, donde está poniendo en marcha diferentes proyectos apoyados por diversas entidades públicas a nivel local.
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