Un nuevo día, un nuevo comenzar para cualquier trabajador puede ser su primer día de trabajo o su primer día sin trabajo, pero… ¿realmente estamos preparados para ese día?

Me explico: el día que comienzas en tu trabajo lo haces lleno de ilusión, con muchas ganas, suspense, interrogantes… puede ser que hasta te permitas un capricho y te compres unos zapatos nuevos ;-)

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Pero ¿y si es al contrario? ¿Y si ese nuevo día que comienza es el primero que estás en situación de desempleo?… se rompe tu rutina y te sientes desorientado, descolocado, pendiente del teléfono… en tensión… te sientes hasta «diferente a los demás».

Tu nueva situación puede deberse a varias circunstancias:

1º.- Que a la empresa para la que trabajabas le haya azotado en demasía la crisis y te haya tocado a ti ser parte de su re-estructuración.

2º.- Que la empresa haya dado en quiebra, se haya visto en la necesidad de hacer un E.R.E. u otras situaciones similares.

3º.- Que te hayas cansado de pelear por tus derechos no reconocidos o por incumplimientos de la empresa (retraso en el pago de tu salario, ninguneo de vacaciones o de derechos de muy diversa índole) y decides solicitar judicialmente la extinción de tu contrato laboral, incumplido por la empresa reiteradamente.

En los dos primeros casos no tienes por qué preocuparte; lo normal es que la empresa te despida conforme establece la Ley y pases a cobrar la prestación contributiva que te corresponda según tus bases de cotización de los seis últimos años (comprendiendo los 180 últimos días en alta).

¿Pero qué pasa cuando el trabajador decide solicitar la extinción voluntaria del contrato de trabajo?

Primero optar siempre por un diálogo y necesario entendimiento mutuo con la empresa, expresándole tu deseo y los razonamientos que la motivan; puede ser de forma verbal, pero siempre es mejor que todo quede por escrito.

Si nos atenemos a la Normativa actualmente en vigor (no voy a entrar en detalle) y en el caso de que no haya entendimiento satisfactorio con la empresa, se hace necesario interponer la llamada Papeleta de Conciliación ante el CMAC (Centro de mediación, arbitraje y conciliación). Muy a tener en cuenta es que por el hecho de interponer la citada Papeleta de Conciliación, no quedas exonerado como trabajador de seguir yendo a trabajar, mientras un juez no dictamine a tu favor, pues corres el riesgo de perder todos los derechos que pudieran corresponderte o tener un despido procedente.

Celebrado dicho acto de conciliación -en la mayoría de los casos sin que haya avenencia-, tendrás 15 días para interponer una demanda contra la empresa en el orden jurisdiccional de lo Social. La Ley hoy por hoy es lenta, pero llega -no hay que desesperar- aunque pueden pasar con suerte, entre 8 ó 10 meses para que se celebre el juicio… y mientras, tú, en tu puesto de trabajo, como de costumbre, con todo lo que ello pueda conllevar de incomodidad, presión, estrés, etcétera.

Aun celebrándose el juicio y dándose todo a tu favor, si la empresa incumpliera la conciliación previa pactada o la sentencia judicial, deberás solicitar la ejecución de la sentencia.

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Reflexiones de la autora: «si tienes pensado solicitar la extinción de tu contrato laboral, sea por las circunstancias que sean, ante todo, busca un buen abogado con años de experiencia que te haga recomendaciones, que sea persona y profesional que te infunda confianza, que te aconseje en los pros y en los contras. Recuerda que deberás desnudar tu alma ante él, compartir todo aquello que crees que la empresa ha vulnerado, sin pasar por alto aquello que creas que has podido hacer mal o pueda serle útil en contra tuya: «al enemigo ni agua» y ¿sabes por qué?… because he will not try better.

Cada persona, cada empleado, cada empresa, son un mundo diferente. Cuando una relación laboral se termina por los motivos que sean, no hay perdedores ni ganadores; es decir, para la empresa los trabajadores representan un activo y un pasivo al mismo tiempo y como es lógico, siempre apostará porque el activo sea mayor que la cuenta del pasivo.

Como trabajadores debemos de pensar y cuantificar todo lo que hemos ganado en nuestra trayectoria por y para la empresa, todo lo que hemos sido capaces de aportar, aunque no nos lo hayan sabido valorar; reflexionar sobre lo que seríamos capaces de aportar en otro ámbito, en otra empresa, y reforzarnos como profesionales, asumir y congratularnos de una experiencia más en la vida… «Todo suma y te hace más fuerte», siempre viendo el lado positivo.

Se trata de una experiencia inolvidable, que sin darte cuenta y sin pretenderlo te afectará en lo personal y en lo profesional, tienes que ser fuerte mentalmente y tener las ideas muy claras; conseguir lo que te propones será marcarte un nuevo reto.

About Mª Isabel Jiménez

“El talento existe dentro de las empresas, detectarlo y aprovecharlo asegura el éxito empresarial.” Comprometida con la Calidad y el Medio Ambiente, conocedora de las normativas ISO y la Prevención de Riesgos Laborales. Graduado Social/RR.LL., defensora del trabajo en equipo. Con un lenguaje sencillo y cercano nos adentrará en las diferentes necesidades que toda empresa desea cubrir.
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