Este reportaje me lleva a Candeleda, en plena Sierra de Gredos, en la provincia de Ávila y a sólo un par de horas de Madrid.

mapa Candeleda

Candeleda es uno de esos pueblos donde uno se puede encontrar al Capitán Alatriste al doblar una esquina de su barrio antiguo, o a un Levy, un Cohen o un Toledano trabajando como orfebre, ceramista o herrero en su judería, pero también a un pescador de truchas en la orilla de la Garganta de Santa María.

Candeleda es la agreste Sierra de Gredos, con sus piscinas heladas en invierno, sus calles, su corredera… y El Cafetín de la Corredera

El Cafetín de la Corredera en Candeleda

Y en ese café con sabor a nuevo en pueblo antiguo me encuentro con Lena y con Chus.

El Cafetín de la CorrederaDespués de dejar el coche de alquiler aparcado algo alejado del centro, me encamino a El Cafetín de la Corredera. Es pronto porque he madrugado y he salido de Madrid con el alba. Siempre duermo poco, pero en verano, aun menos.

A las 10 de la mañana Lena y Chus me reciben con la expresión risueña que no abandonarán a lo largo de toda la entrevista, aunque creo que no hago entrevistas, más bien conozco a personas valientes y luego se lo explico al mundo: lanzarse al ruedo frente al toro bravío de la incertidumbre económica convierte a cualquier emprendedor en una suerte de torero que siempre sueña con una tarde de triunfo en Aguascalientes, ahí, donde un animal astifino pasado de frenada empitonó a José Tomás y casi lo convierte en un mito adelantado.
A esa hora apenas hay clientes, así que nos sentamos los tres alrededor de una mesa de madera con un centro de flores, flores que hacen de El Cafetín de la Corredera un pequeño jardín botánico. Lena y Chus se confiesan amigas de la vida: aman las flores y los animales, no sabría decir por cuál de los dos reinos se decantan.
Me invitan a un buen café y a un pastel que no sé definir, pero verlo es comérselo.pastel
Y, como me ocurre casi siempre, nuestras protagonistas me explican sin que yo les pregunte.

Las dos son madrileñas y amigas desde hace muchos años, pero Chus quería alejarse del estrés de la ciudad y había estudiado cocina, mientras que Lena, licenciada en Derecho con trabajo estable y bastantes años de experiencia, se aburría y decidió, sin tener otra necesidad que el deseo de ser su propia dueña, que en Candeleda podía enraizar su sueño de libertad.

Los precios de Madrid también influyeron «algo» en la decisión de las dos, pero ese no fue el factor «X».

Hacen una pausa y aprovecho para preguntar:

–  ¿Por qué el nombre de El Cafetín de la Corredera?
– Porque es un café íntimo y pequeño y le hemos querido dar un aire de esos pequeños bistró parisinos tan acogedores, de hecho pensamos en llamarle «Le Bistró», pero «Cafetín» nos pareció más divertido, y «de la Corredera» porque está situado en pleno casco antiguo de Candeleda, en la calle de La Corredera.

–  ¿Hay algún establecimiento similar en el pueblo?
– Verás, nosotras hemos querido hacer algo íntimo y enfocado a la conversación y la tertulia, como los cafés de toda la vida. Un ejemplo que quizá te parecerá raro: decidimos no poner televisión -Nota del autor: en efecto, me parece raro-. Algo importantísimo y que muchos clientes valoran.

Nueva nota del autor: Diferenciarse se diferencian, desde luego. No se puede ver un Wolfsburg-Legia de Varsovia en la tele, ni el campeonato mundial de bolos, ni siquiera el de curling, así que aficionados correspondientes, absténganse… pero si lo suyo es la charla amena, el buen café, el rico aperitivo, la merienda o una cena de amigos, El Cafetín de la Corredera les está esperando.

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–  ¿Cuál es vuestra oferta gastronómica?
– Tenemos una pequeña carta y se puede desayunar, comer, merendar y cenar. Tenemos todos los frentes abiertos desde unos clásicos huevos estrellados hasta unos rollitos thai. Y el tapeo, esencial aquí. -Tercera nota del autor: todo lo que veo está para comérselo… hasta las sillas-. Nuestras tartas y dulces son un valor, especialmente el bizcocho de semillas de amapola, la especialidad de la casa.

–  ¿Qué me decís de vuestros clientes?
– Vivimos por y para ellos. De hecho en sólo seis meses, pues abrimos el 3 de Diciembre del 2014, ya tenemos una clientela fiel. -Cuarta nota del autor: Lena y Chus han ido rápidas-.

–  Y del proveedor… ¿qué me decís?
– Que es muy importante porque resulta fundamental elegir productos de calidad, pero en nuestro caso el proveedor, en muchas ocasiones, somos nosotras mismas junto a nuestro equipo sin el que este negocio no saldría adelante.

2015-07-03.12

De izquierda a derecha: Ani -la cocinera-, Eduardo -el camarero-, Chus y Lena -las emprendedoras-.

– Este es el tercer reportaje sobre emprendedores que publicamos en ANEEXO y siempre preguntamos acerca de la relación del emprendedor con las administraciones. Las respuestas previas han oscilado entre lo malo y lo peor, ¿es vuestro caso también?
– Digamos que no te allanan el camino, aunque tampoco podemos quejarnos, la junta de Castilla y León ofrece ayudas, pequeñas eso si, a los emprendedores. En nuestro caso hemos recibido 2.000€: no es mucho, pero es bastante más que en otros lugares.

– ¿A qué tipo de problemas os enfrentáis habitualmente?
– Bueno, cada día surge algún problema, pero desde luego los superamos con energía e ilusión, dos motores fundamentales en este negocio.

– ¿Habéis notado la crisis?
– ¡Por supuesto! Nos lanzamos al proyecto en plena crisis, pero creemos que ofreciendo calidad, cercanía y unos precios ajustados se puede sortear.

– ¿Animariáis a alguien a hacerse emprendedor?
– Desde luego hacer realidad un sueño no tiene precio. Aunque es duro, muy duro, sobre todo en hostelería porque, de repente, pierdes tu vida por culpa de los horarios maratonianos a los que el negocio te obliga.

– ¿Algún consejo a quién quiera emprender ahora?
– El principal es que sea inasequible al desaliento pues esto no es apto para espíritus débiles. Hay que sortear muchos obstáculos.

– ¿Qué no volveriáis a hacer si volvieseis a empezar de nuevo?
– Pues pensar que los sueños están hechos de material liviano y que todo será fácil. Es dificultoso, duro, pero también maravilloso ser tu dueño.

Podría continuar y hacer este reportaje interminable, pero «El Boss» no me dejaría por falta de espacio, así que me quedo con esa última frase:

«Es maravilloso ser tu dueño…»

Y añadiría una pregunta, ¿hay muchos que lo sean? No lo sé, pero Chus y Lena, poco a poco, arriesgando mucho y trabajando más, parece que lo están consiguiendo.

Definitivamente, si pasáis por Candeleda, no olvidéis echar un ratito en El Cafetín de la Corredera 

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